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Violencia institucional: una muestra en Rosario que refleja la lucha para exponerla

Las deudas de la democracia sobre el accionar de las fuerzas de seguridad y el movimiento que permitió desnaturalizar prácticas violentas y violatorias de derechos forman parte de un trabajo colectivo que se presenta en el Museo de la Memoria

Visitaron el estudio de Radio Universidad para la Tertulia de Viernes de Apuntes y Resumen varias protagonistas de la muestra que pretende activar las voces de activistas y familiares de víctimas y exponer diversos archivos, que incluyen volantes, documentos de trabajo de las organizaciones, de familiares, de grupos de vecinos, afiches, remeras, además de registros fotográficos y sonoros de movilizaciones.

De la Tertulia participó María Victoria Pita, co coordinadora del Programa de Antropología Política y Jurídica del Instituto de Ciencias Antropológicas de la UBA, integrante de la Red de Investigaciones en DDHH del Conicet y docente. Además, Marilé Di Filippo, investigadora, docente de grado y posgrado en la UNR y la UBA, coordinadora del Grupo de Estudios sobre Estética y Política e integrante del Grupo Arte, Cultura y Política en la Argentina reciente de la UBA. Con ellas, la investigadora del Conicet Eugenia Cozzi, quien co coordina el eje Violencia Institucional en la Red de Investigaciones en DDHH del Conicet y es investigadora del Programa de Antropología Política y Jurídica del Instituto de Ciencias Antropológicas de la UBA. El grupo de invitadas lo completò Maitén Pauni Jones, investigadora y tesista doctoral en Antropología del Programa de Antropología Política y Jurídica del Instituto de Ciencias Antropológicas de la UBA.

La Tertulia completa se puede escuchar acá ↓


No archivar. Deudas de la democracia, violencia institucional y derechos humanos es el nombre completo de la muestra que desde el viernes 6 de octubre se presenta en el Museo de la Memoria, Córdoba 2019. Es una suerte de genealogía del movimiento contra la violencia institucional en democracia y su articulación con el movimiento de derechos humanos que nació como resistencia a la dictadura cívico-militar.

Es una coproducción del Museo de la Memoria junto con Memoria Abierta, la Red de Investigaciones en DDHH del Conicet y el Área de DDHH de la UNR, con la curaduría de Leticia Rigat.

En Radio Universidad, Cozzi recordó que la decisión de inaugurar la muestra el 6 de octubre es por el aniversario de la desaparición forzada seguida de muerte de Franco Casco, el joven bonaerense de 22 años que estuvo detenido en la comisaría 7ma de Rosario en 2014 y cuyo cadáver fue encontrado tres semanas después en el río Paraná. Los 19 policías procesados en el juicio terminaron absueltos.

Pitta destacó que se trata de una investigación que lleva bastante tiempo. Explicó que ella, junto a otras colegas que son antropólogas como profesión de origen, pero además investigadoras, se unieron en el interés de trabajar en diálogo con otras instituciones y organizaciones. En el caso de No archivar, se armó desde un espacio del Conicet en convenio con Memoria Abierta, que nuclea a históricos organismos de derechos humanos y trabaja en la construcción de archivos, registros y recolección de material documental para historizar el movimiento de derechos humanos, pero también reflejar su presente y las líneas de acción en el futuro.

“Hacía tiempo que Memoria Abierta estaba interesada en producir un material sobre lo que se conoce como violencia institucional“, repasó Pitta. Y de parte de las investigadoras del Conicet, la contraparte de hacer algo distinto a la estructuración propia de la academia, de formatos màs diversos y circulación más amplia. De esas motivaciones cruzadas, explicó, salió la confluencia para el trabajo que se presenta en Rosario.

Pauni Jones resaltó la importancia de inaugurar la muestra, que está pensada como itinerante, en Rosario. “Para descentralizar” el trabajo que está realizado en Buenos Aires, aunque con la perspectiva de todo el país. La primera parte del trabajo fue en pandemia, recordó, mediante reuniones virtuales.

El antecedente de la muestra, abundó Pauni Jones, fue el registro que se denomina “marcas de la lucha contra la violencia institucional”. Una construcción federal, dijo, posible a partir de una convocatoria abierta para colaboraciones con fotos y videos de las luchas de familiares de víctimas en todo el país. Fue una colaboración variada e interesante, siguió, porque abarcó desde imágenes de las marchas y los homenajes a las víctimas hasta de las diferentes estrategias para recordarlas. Sobre todo, recalcó, permitió documentar los casos que tuvieron menos repercusión mediática.

Di Filippo hizo eje en el trabajo de construcción colectiva de lo que hoy se conoce como violencia institucional. Porque fue a partir de “una larga historia del movimiento”. La propia noción de violencia institucional no estaba dada: se trata de una caracterización de prácticas policiales que empezaron a ser consideradas abusivas, violentas, violatorias de derechos, que en términos no valorativos se podrían describir como prácticas de las fuerzas de seguridad.

Es, profundizó, una conceptualización que se cristaliza a partir de las visiones de diversos actores sociales. Porque en otros lugares, esos mismos desempeños de los miembros de las fuerzas de seguridad no son considerados violatorios de derechos. Y en esa desnaturalización y puesta en visibilidad de la violencia de las agencias del Estado, cerró la idea, se involucró con fuerza el movimiento tradicional de derechos humanos.