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Informe de alumnos de la UNR: Santa Fe es la provincia más violenta del país

20/05/2017

La investigación fue presentada por el diputado Leandro Busatto (FPV-PJ) y da cifras preocupantes sobre el aumento de la violencia en el último lustro

Autor:
Alejandro Arnoletti

La provincia de Santa Fe es la más violenta del país y la capital provincial lidera el ranking de sus ciudades. Entre el 1º de enero de 2001 y el 31 de diciembre de 2016 allí se cometieron 1369 homicidios. La evolución de la tasa de este delito llevó a la provincia a avanzar del octavo lugar en el ranking a liderarlo. En tanto que la capital está ubicada a la par de ciudades que históricamente han tenido altos grados de violencia, como Medellín o Johannesburgo.

El informe “Análisis de los homicidios dolosos en la ciudad de Santa Fe 2001 – 2016” fue presentado este jueves por el diputado provincial el bloque Frente Justicialista para la Victoria, Leandro Busatto. En el trabajo se relevan todos los homicidios sucedidos en la cabecera del departamento La Capital desde 2001 a la fecha y se establecen análisis teniendo en cuenta variables como las franjas etarias, sexo y condición socioeconómica de las víctimas. Del mismo modo se establecen comparaciones con otras ciudades del mundo, por provincias argentinas y por origen del conflicto.

El trabajo presentado por el legislador contempló otro, elaborado por Nicolás Lovaisa y Alejandra Escalas, para la Maestría en Comunicación Digital Interactiva dictada por la Universidad Nacional de Rosario. Allí se revela que entre 2001 y 2011 hubo cinco ocasiones en las que la tasa superó los 20 asesinatos cada 100 mil habitantes. Desde 2012 siempre fue superior a 20 y el 2016 fue el segundo período más violento en la historia, sólo superado por 2014, que tuvo 137 crímenes.

 

 

En comunicación con el portal de Radio UNR, Nicolás Lovaisa explicó la metodología del trabajo: “Hicimos un recuento de cada uno de los homicidios que se hicieron en la capital provincial de 2001 a 2016. Sumamos datos como inversiones en obra pública; en desarrollo social; educación; el rango etario de las víctimas; si la muerte se produjo en robo o no; aunque no las causas”. De esa forma concluyeron que “el 75 por ciento de los homicidios se dan en cuatro de los ocho distritos de la ciudad: suroeste, oeste, noroeste y norte”.

 

 

El periodista, autor de libro “Tiempo recuperado” señaló que “en 2002 Santa Fe era la octava provincia más violenta del país y en 2015 pasó a ser la primera”. En ese lapso 16 distritos lograron bajar su tasa de homicidios, mientras que Santa Fe tuvo un panorama opuesto y fue la de mayor crecimiento en su índice. “Me preocupa y se ve en las estadísticas que haciendo una comparación entre la ciudad y la provincia entre 1991 y 2011 la provincia nunca había llegado a un promedio de 10 homicidios cada 100 mil habitantes y desde 2012 nunca bajó de allí. En la ciudad, entre 2001 y 2011, había superado en cinco ocasiones la tasa de 20 homicidios cada 100 mil habitantes y de 2012 a hoy nunca bajó”, manifestó. “Es indudable que hay un endurecimiento de la violencia de los homicidios dolosos y evidentemente no es advertido o pretende ser ocultado por el Gobierno provincial”, dijo y agregó: “Salen a decir que los homicidios bajan y es cierto en 2017, pero hay que ver dónde estabas cuando comienzan a caer las cifras. Hay claramente una consolidación de los homicidios en la provincia y la ciudad desde 2012 y el Gobierno no hace ninguna autocrítica”.

Como explicó Lovaisa, la violencia en la capital provincial está sectorizada y en el centro “es prácticamente inexistente”. La tasa en el distrito suroeste entre 2001 y 2016 fue de 42 casos cada 100 mil habitantes; mientras que en el centro en el mismo período fue de 5 casos. “Claramente si tuviera que identificar quiénes sufren la violencia tendríamos que hablar de varones jóvenes de entre 15 y 29 años, en los distritos que hablábamos. En el 90 por ciento de los casos son hombres; en el 60 por ciento tienen entre esas edades y en el 75 por ciento, en esos sectores de la ciudad”, puntualizó.

 

 

La presentación del diputado justicialista contempló las últimas gestiones de Gobierno, no sólo municipales, sino también provinciales. En función de eso se establecieron comparaciones de la inversión presupuestaria en distintos aspectos como seguridad, educación u obras públicas. De esa forma se marcaron las similitudes y diferencias de las distintas administraciones de la Casa Gris y las políticas establecidas. En ese sentido marcó Lovaisa que “la gestión de Antonio Bonfatti fue la que más policías ha incorporado en la provincia si comparamos las últimas cuatro”. “Ha entendido que la respuesta a la cantidad de homicidios era con más policías en la calle y evidentemente no resultó. En 2001 había un policía cada 197 habitantes y en el 2016 hay uno cada 131. La situación no mejoró, sino empeoró”, se lamentó.

Por otra parte, cotejando las inversiones de los gobiernos de Binner, Bonfatti y Obeid se puede observar que se han mantenido los niveles en cuanto a seguridad y educación y en las gestiones socialistas bajó levemente en desarrollo social. En contrapartida ha sido fuerte la disminución en obras públicas. “Esta inversión favorece a los sectores más desprotegidos básicamente porque requiere de mano de obra no calificada y eso hace que haya más fuentes de trabajo”, explicó. “Estábamos en un promedio del 9 por ciento del total ejecutado en el gobierno de Obeid y en los últimos cuatro años, los de Bonfatti, finalizaron en un 2 por ciento de promedio”, detalló.

 

 

Otro de los puntos a analizar es el dato que brinda el Ministerio Público de la Acusación, que señala que 6 de cada 10 víctimas conocía a su presunto victimario. Lovaisa apuntó que es un dato importante y relevante pero no una explicación en sí misma ya que “así se naturalizan las muertes, el parte policial se pasa acríticamente a los medios y los discursos de los funcionarios van en ese sentido, exculpando al Estado”. “El Estado tiene que ver porque su ausencia influye ya que las organizaciones delictivas que disputan territorios en esos barrios tienen más poder, cuentan con la posibilidad de dirimir los conflictos y la configuración de la personalidad de muchos jóvenes de esos barrios se realizan a través del ejercicio de la violencia”, indicó citando a la tesis de la Magíster en Criminología, graduada en la Universidad Nacional del Litoral.

“Los crímenes ocurren geográficamente en un sector que no impacta en los medios de comunicación. Cuando irrumpe en lugares donde habitualmente no lo hacen, que es donde están las clases media o medias altas, hay una respuesta política y mediática comunicacional distinta que no pasa en el oeste”, concluyó el periodista.