En “Apuntes y Resumen”, Hernán Letcher apunta a la concentración industrial en el mercado de la yerba. El economista advierte sobre una “alarmante caída en el consumo masivo” y describe la “crítica” realidad de los productores de yerba mate, quienes “reciben precios de 2023 frente a costos que se han duplicado”, mientras el sector industrial concentra los beneficios de la desregulación.

La economía argentina atraviesa una dinámica de consumo dual, donde convive un récord en el patentamiento de vehículos importados con una caída estrepitosa en el consumo masivo que afecta al 90% de la población. Según Hernán Letcher en diálogo con “Apuntes y Resumen” de Radio UNR, este deterioro se traduce en que “la mayoría de los ciudadanos vive entre un 10% y 20% peor que hace unos años, destinando la totalidad de sus ingresos a cubrir necesidades básicas como alimentos y alquiler”.
En este contexto, el mercado de la yerba mate refleja esta crisis con un estancamiento en el consumo interno y una situación de extrema vulnerabilidad para los eslabones más débiles de la cadena.
LA SITUACIÓN de los pequeños productores yerbateros es terminal, ya que el precio nominal que reciben por el kilo de hoja verde se encuentra actualmente por debajo de los valores de finales de 2023. Mientras el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) estimó que el costo de producción por kilo es de 424 pesos, a los productores se les está pagando apenas 200 pesos, obligándolos a trabajar a pérdida.
“Esta brecha genera una crisis profunda para aproximadamente 13.000 pequeños productores que hoy se encuentran en una condición económica desesperante”, señala el economista director Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
El principal beneficiario de este escenario de desregulación y eliminación de las facultades del INYM es el sector industrial concentrado. Letcher denuncia que, aunque el precio de la yerba en góndola aumentó, ese incremento no se trasladó al productor, sino que quedó en manos de las grandes industrias.
“En un mercado donde dos grandes empresas dominan la demanda frente a miles de oferentes, la falta de regulación estatal permite que el sector industrial fije precios que asfixian a los productores, quienes no tienen otra alternativa que vender su cosecha para no perderla”, dijo.
RIGI: Incentivos para proyectos ya existentes y dudas sobre su beneficio real
Respecto al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), Letcher sostiene que se trata de un esquema de concesiones fiscales “tremendamente generoso” que carece de un diagnóstico económico claro detrás.
De los 12 proyectos aprobados recientemente por 27.000 millones de dólares, la mayoría ya habían sido anunciados antes de la existencia del régimen, lo que convierte a los beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios en un “regalo” para inversiones que se habrían realizado de todas formas.
Además, el economista critica que el RIGI no exige la creación de empleo ni el desarrollo de proveedores locales, lo que limita su impacto positivo en la estructura productiva nacional.
Por último, destaca la contradicción de un gobierno que intentó privatizar YPF pero utiliza a la petrolera estatal para impulsar el 70% de los proyectos que pretenden validar el éxito de este régimen.