La Municipalidad de Rosario, junto a la Editorial de la Universidad Nacional de Rosario y el Centro Educativo Latinoamericano, impulsa un proyecto para dotar de espacios de lectura a los refugios municipales, ofreciendo a quienes allí asisten una herramienta frente al estrés de la vida en la calle. En “La Marca de la Almohada”, Nicolás Manzi brindó detalles de la iniciativa.

La iniciativa surge del trabajo conjunto entre la Municipalidad de Rosario, la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y el Centro Educativo Latinoamericano (CEL), con el objetivo de instalar bibliotecas en los cuatro refugios que reciben a personas en situación de calle.
El proyecto busca intervenir en la realidad de quienes llegan a estos espacios alrededor de las 19 horas, cargando con el estrés y la ansiedad acumulados tras una jornada a la deriva.
Según explicó Nicolás Manzi en diálogo con “La Marca de la Almohada” de Radio UNR, “la propuesta apuesta por el libro como un objeto capaz de generar un encuentro con uno mismo y con los otros, funcionando como una alternativa frente al consumo pasivo de televisión que suele predominar en estos lugares”.
La primera de estas bibliotecas ya fue inaugurada en el refugio ubicado en las calles Uriburu y Avellaneda, donde además se realizó un taller de lectura y un encuentro compartido con los asistentes.
A diferencia de otras campañas de recolección, este proyecto “se basó en una compra coordinada a editoriales locales de Rosario, con el fin de poner en valor la producción cultural de la ciudad y asegurar que el material sea de calidad y no simplemente un descarte de bibliotecas personales”, señaló el director de la Editorial de la UNR.
TRAS EL RECESO INVERNAL, se completará la instalación en los tres refugios restantes, incluyendo uno destinado exclusivamente a mujeres en la zona céntrica.
A futuro, el plan contempla no solo la permanencia de los libros, sino también la realización de actividades con escritores locales y talleres que fomenten la sociabilización.
Manzi destacó la importancia de que la cultura esté al alcance de todos como una forma de mejorar la calidad de vida y fortalecer el tejido social, señalando que “una sociedad en donde la cultura está al alcance de todos no necesita tantos dispositivos de seguridad”. Además, se prevé abrir convocatorias para donaciones ciudadanas bajo un criterio de selección que garantice que los libros sigan siendo herramientas útiles para quienes buscan reconstruir su propia historia a través de la literatura.