Nelson, víctima y uno de los jóvenes querellantes en el juicio a 21 agentes de seguridad de la Provincia de Santa Fe, relata cómo el hostigamiento policial lo obligó a dejar su ciudad y el profundo impacto psicológico de revivir los hechos ocho años después. “Es volver al pasado y volver a la tortura”, dijo en “Apuntes y Resumen”.

Nelson tenía entre 20 y 21 años cuando fue víctima de la brutalidad policial en 2018 en la zona oeste de la ciudad de Rosario; hoy, a sus 29 años, define el proceso de esperar ocho años para el juicio como una continuación de la tortura.
Debido al constante asedio y al miedo a salir a la calle, se vio obligado a abandonar su ciudad para intentar reconstruir su vida lejos de Rosario. “Sentía miedo de salir a la calle y creo que perdí parte de mi juventud”, relató el joven, quien asegura que cada instancia judicial previa lo obliga a “revivir el foco del trauma inicia” en la charla con “Apuntes y Resumen” de Radio UNR.
Para Nelson, la figura de la policía ha dejado de ser sinónimo de “cuidado” para convertirse en una fuente de “terror”. Explicó que ha tenido que cambiar hábitos cotidianos, como dejar de usar moto, que era su gran pasión, para evitar ser detenido en controles policiales donde teme ser reconocido por otros efectivos.
“No siento seguridad para nada”, afirmó, señalando que la falta de reacción de la justicia durante casi una década solo complementa el daño sufrido.
A pesar de esta angustia, Nelson destacó que el hecho traumático transformó su relación con los otros seis jóvenes detenidos: “pasaron de ser amigos de la infancia a ser familia”, señaló.
Actualmente, el grupo mantiene estrictas medidas de precaución y códigos de comunicación por WhatsApp para sentirse seguros. Nelson concluyó que, pese al temor de volver a la ciudad donde fue torturado, se mantiene firme en la querella para que los hechos no queden impunes, impulsado principalmente por su fuerza de voluntad y el apoyo de sus compañeros.