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Investigadores definen posición en el balotaje: pronunciarse no es suspender identidades

La tensión entre el trabajo intelectual y el compromiso político no tiene un único modo de resolverse, pero en coyunturas clave como la de la segunda vuelta presidencial en Argentina, lo que se pone en juego obliga a tomar posiciones porque hay peligro de arrasar con los consensos democráticos

Los investigadores del Centro de Investigación en Gubernamentalidad y Estado (PEGUES-CIGE), un espacio de formación académica integrado por docentes y estudiantes de varias facultades de la UNR y de otras universidades, emitieron un comunicado por el que fijan posición de cara a la segunda vuelta electoral del 19 de noviembre en favor del voto al candidato Sergio Massa. José Gabriel Giaveloni, integrante de ese colectivo, doctor en Ciencia Política, docente e investigador del Conicet, estuvo en el estudio de Radio Universidad y explicó en diálogo con el programa Apuntes y Resumen cómo llegaron a ese posicionamiento en momentos en que varios referentes políticos o sociales esquivan una definición.

El texto lleva por título “Democracia o fascismo”. Giaveloni explicó que si aparece como necesario que los espacios políticos definan una posición clara para la segunda vuelta, aunque muchos no la asumen, ¿por qué no es también imperioso que lo hagan otros colectivos, por ejemplo de investigadores?

Se trata de un comunicado, aclaró el investigador, que está un escalón arriba de todas las diferencias, políticas e ideológicas, de los integrantes del CIGE, y ello en función de una cuestión fundamental que los articula y aglutina en la coyuntura: la adversidad que implica un partido, el libertario, que amenaza con llevarse puestas “todas las certezas y el piso de valores compartidos” que se construyeron con luchas y movilizaciones en estos cuarenta años de democracia recuperada.

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Giaveloni dibujó el contexto: lo que está puesto en juego este año, dijo, es el estado democrático de derecho. Agregó que lo que ataca el candidato libertario Javier Milei, como la educación y la salud públicas, no son sólo dispositivos de distribución de bienes y servicios, sino de construcción de ciudadanía.

Una amplia concepción de la sociedad que trastoca los consensos logrados. Por ejemplo, expuso, que los órganos se constituyan en mercancía, como dijo la potencial canciller en un gobierno de La Libertad Avanza, Diana Mondino, implica jugarlos en un espacio de competencia, con actores desiguales en las que hay ganadores y perdedores en función de las relaciones de poder. Echar por tierra con la solidaridad en la salud, ni más ni menos.

Respecto del paso del CIGE de salir a la cancha de la política en este momento, reflexionó que no hay un único modo ni un modo correcto de resolver la tensión de un trabajo intelectual como el de los investigadores, y la participación política o el compromiso social. Hoy, obliga una coyuntura grave desde la defensa de la democracia. Y asumir una posición pública, aclaró contra otras asunciones del momento, como la prescindencia, no implica abandonar y ni siquiera poner en suspenso identidades ideológicas o trayectorias propias para acoplarse a las de la coaliciòn y el candidato que se respalda. Es atender la urgencia en el escenario que se presenta ante peligros graves para el sistema democrático.

Giaveloni refirió que en lo personal las circunstancias –el avance de fuerzas negadoras de derechos, de consensos y de la justicia social como valor– le producen una sensación de angustia, pero que ve en términos colectivos atrincheramiento ante el riesgo. Y añadió que esa angustia individual se contrarresta con la participación en espacios amplios donde se ponen en común y se procesan en conjunto las sensaciones adversas.