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Rumbo al balotaje: cómo fue que se llegó hasta las fronteras del consenso democrático

La aparición de un fenómeno como La Libertad Avanza y su candidato presidencial Javier Milei es una disrupción en la saga de procesos electorales, emergente de un proceso larvado que esta vez encontró una representación política institucional y que debatieron en Radio Universidad varios especialistas

 

Para pensar lo impensado de las elecciones de este año estuvieron en el programa Apuntes y Resumen Soledad Massin, periodista de Rosario 3 y El 3, Gastón Sourojoun, doctor en Ciencia Política y Sociología, Paula Durand, licenciada en Ciencia Politica y Mg. en Politicas Sociales, Yanina Menelli, antropóloga, actriz, productora teatral, militante de Ciudad Futura y concejala electa en Pueblo Esther, Diego Gantus, docente e investigador en la UNR y y la UNER, y Fiorela Guaglianone, licenciada en Ciencia Política y Mg. en Estudios Culturales.

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Gastón Sourojoun abrió el juego destacando la inusitada vertiginosidad de un proceso electoral que desborda en mucho la ya veloz dinámica política argentina, y que insume la atención de las 24 horas del día porque para muchos está presente en todas las decisiones y actividades cotidianas. Sobre el resultado de las elecciones generales del 22 de octubre, recordó que estaba dentro de las previsiones, y que la coalición peronista de Unión por la Patria quedó en su piso histórico.

Lo que rompe el esquema de lo esperado es la irrupción de Milei, en torno al cual, para el sociólogo y cientista político, inquieta menos él como candidato que lo que movilizó en la sociedad. Al menos un 15% de votantes de núcleo duro dispuestos a aceptar posiciones radicalizadas hasta las fronteras del pacto democrático político establecido en 1983 con el retorno del estado de derecho.

Se trata, señaló, de un cambia del ethos, porque en otras épocas el análogo de una quema de cajón con la bandera radical, pergeñado por Herminio Iglesias, desató un rechazo generalizado y transversal y decantó en resultados electorales.

El símil actual de “ponerle la tapa al ataúd del kirchnerismo” discurre en cambio sin reacciones sobre su violación de límites de convivencia democrática, acotó en el mismo sentido Fiorela Guaglianone. Como nota de optimismo ante el escenario, interpretó que el resultado de los comicios generales, en los que algunos pronosticaban triunfo en primera vuelta del libertario, permite respirar. Y compra tiempo para continuar y profundizar el debate sobre los consensos amenazados al calor de los dichos en la campaña.

Diego Gantus sumó el foco en el plano subterráneo de la emergencia. Señaló que lo sorprendente, en todo caso, es cómo no emergió antes un referente como Milei, siendo que se trata de un fenómeno difundido globalmente. No obstante, puso en dudas, por el momento, su potencial para transformar el sistema de partidos. Y evaluó un balotaje que no deja margen para la distención: todas las segundas vueltas en la región, a excepción de la chilena, se resolvieron con una diferencia de menos de 3 puntos.

Yanina Menelli expuso la pertinencia de buscar una perspectiva histórica de una instancia a la que, si se la mira con ojo clínico, puede describirse como demencial, con una dilución de las fronteras entre verdad y mentira, información y desinformación, entre otras disgregaciones que ordenen los debates. “Milei expresa algo que estaba” y que hasta ahora no tenía una cara, aunque circulaba. Es el malestar de muchos jóvenes, de quienes nunca se sintieron incluidos, ni siquiera en los momentos en los que hubo, por decirlo en comparación con otras latitudes, algo cercano a un Estado de bienestar.

En este contexto, añadió la antropóloga, en esos sectores no hay recepción para las advertencias de que está en juego la pérdida de derechos, porque no los gozan, ni la degradación de una democracia que no los contuvo. Un paisaje en el que, como correlato de esas exclusiones y los discursos extremos, se quita de la escena lo colectico.

Soledad Massin dibujó un paisaje de interés y angustia en ascenso, como en un culebrón. Y citó a un colega para señalar la presencia de una campaña electoral en actos que tiene a toda la audiencia atrapada como una serie de Netflix con la promesa de una escena más fuerte que la anterior. Pero no es una serie de streaming, y hay mucho en juego de la mano de la profundización de la grieta.

La gravedad del emergente Milei està expuesta, indicó la periodista, en que actores y fuerzas políticas que a priori no se suponía que se volcaran a una opción popular, lo hacen. En el terreno mediático, los casos de Jorge Lanata o Baby Echecopar, ejemplificó.