Volver al futuro

07/12/2019

A pesar de lo que el presidente Macri pueda afirmar en cadena nacional, sus políticas llevaron al país a un túnel del tiempo con indicadores que habían sido superados años atrás

Autor:
Alejandro Arnoletti

Restan menos de cuatro días para la finalización del Gobierno de Mauricio Macri y es el momento de los balances. Y como una frase manida fue la “pesada herencia”, una gran pregunta es saber cuál será el país que le dejará al presidente electo, Alberto Fernández.

Y si se toma de parámetro lo que fue la cadena nacional de Macri, con una descripción de país completamente distinta a la realidad, es importante saber cuál es realmente el presente argentino. El informe de coyuntura del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE) se encargó de esa tarea y lo comparó con la herencia que recibió Mauricio Macri.

El docente adjunto de Economía Política de la Facultad de Derecho, Lavih Abraham, fue uno de los autores del trabajo. En diálogo con el portal de Radio UNR contó: “Estamos tratando de hacer un balance de lo que fue la gestión de Macri y para poner en perspectiva histórica es necesario comparar con el balance inmediatamente anterior

Uno de esos aspectos pasa por la inflación. “Macri fue el encargado de ponerla en el centro de la escena, en decir que era uno de los más importantes y uno de los temas más sencillos para solucionar”. A lo largo de la gestión de Macri los precios se duplicaron. Si recibió con un índice de un 24 por ciento anual y un 29 por ciento de la segunda gestión de Cristina Fernández, ahora es de un promedio del 38 por ciento a lo largo de estos cuatro años y un final anual cercano al 50 por ciento.

“Es un tema muy complejo y no es algo que se soluciona o no, sino que es un proceso de largo plazo”, dijo Abraham. “El gobierno de Macri no tuvo ningún tipo de política clara para bajar la inflación, sino una especie de fe en los mercados y en la teoría económica neoliberal o neoclásica. Se abandonaron a la teoría considerar que es un país latinoamericano e inflacionario como el nuestro, la economía a secas no sirve”, agregó.

 

 

Como la inflación en estos años fue superior al crecimiento de los sueldos, el salario real de los trabajadores cayó. “El salario real es la relación entre los precios y los salarios y los sueldos nunca pudieron ganarle a los precios, salvo en un período de 2017 donde pudieron recuperar algo de 2016 que perdieron”, explicó. “El poder de compra está 21,2 puntos por debajo que en diciembre de 2015. De lo que se podía comprar en ese momento, ahora se puede solo el 78 por ciento de esos bienes y servicios. Algunos sectores de la producción perdieron incluso más”, indicó.

 

 

Otro de los puntos significativos de la gestión Macri es la pérdida del empleo. El actual presidente deja el Gobierno no solo con menor número de empleo privado con que lo recibió sino que ese indicador es inferior al inicio del segundo gobierno de Cristina Fernández. “Hay un número menor de trabajadores con un número mayor de argentinos. No solo no acompaña el crecimiento poblacional sino que tenemos menos empleo. Una pérdida de poder adquisitivo de salario lleva a una caída en la actividad económica en general. Es decir al comercio, la industria, etc., lo que lleva al desempleo”, criticó.

 

 

Un punto significativo es cómo desde el acuerdo con el FMI se encuentra una destrucción significativa del empleo privado. “Con el acuerdo empieza un espiral inflacionario y un descontrol del dólar que es una de las variables centrales de la Argentina. Pasó a 18, 20, 27, 35, 40 y todo lo que sabemos”, recordó Abraham. “Hay un muy mal manejo del Banco Central, donde nunca estuvieron a la altura. Les quedo grande el puesto a Sturzenegger, Sandleris y mucho más a Caputo, para manejar las variables económicas”, criticó.

 

¿En estos años lo único que creció fue la deuda y la fuga?

Eso va de la mano. La deuda externa se tomó para mantener un dólar calmo y esa entrada de divisas vía endeudamiento sirvió para alimentar la fuga de dólares. El préstamo del FMI fue prácticamente lo mismo: entrada por un lado y lo fugaran los privados, quitaron esos fondos del circuito productivo. Esta especie de ahorro destruye la economía. Tener esos ahorros en dólares puede ser beneficioso para una empresa, pero si todas las empresas lo hacen es perjudicial. Es una paradoja, pero en conjunto se convierte en negativo. Eso se vio con el dólar.

 

Es interesante ver la comparación de desigualdad con Chile. ¿Cómo se explica?

Hay cosas que el gobierno de Macri tocó y son relativamente fácil de volver en el tiempo: el salario en unos meses se puede corregir. Pero la desigualdad es una variable estructural y que cambia muy lentamente a lo largo del tiempo. El modelo chileno es muy desigual y el argentino fue tendiendo a eso durante estos años. Esto es parecido a los peores momentos nuestros: 2001, 2002. Ese será un desafío para el gobierno de Alberto Fernández.

 

 

¿Cuáles son las dos o tres “teclas” que deberá tocar rápidamente el gobierno de Alberto Fernández?

En principio la discusión sobre la deuda externa; renegociarla para que sea pagable. No así con el FMI porque se empieza a pagar en septiembre de 2021. Si bien hay que pensarla a mediano plazo pero no es urgente y en el medio pensar qué hacer con el resto. A la par tenés que analizar la cuestión social porque en estos cuatro años del país aumentó la pobreza, la indigencia y volvió el hambre a los barrios. Hay que pensar en los que menos tienen y que los más desfavorecidos puedan recuperar una vida digna. La tercera de las “teclas” será la recomposición salarial, las asignaciones, pensiones o jubilaciones. Hay que pensar en cómo volver a ser un país más igualitario y justo.