El politólogo e investigador del CONICET analizó en “Falso Vivo” y en el marco de su participación en el Congreso de la Democracia de la UNR, los desafíos que atraviesan las instituciones, el avance de las nuevas derechas y la situación sociopolítica argentina. También reflexionó sobre la polarización, el liderazgo de Javier Milei y la crisis de representación de los partidos políticos.

La democracia atraviesa una etapa de transformación en la que sus principales amenazas ya no necesariamente se manifiestan a través de golpes de Estado, sino mediante procesos graduales de desgaste institucional. Así lo planteó Martín D’Alessandro, politólogo, magíster y doctor en Ciencias Sociales por la UBA e investigador del CONICET en el Instituto de Investigaciones Gino Germani, durante una entrevista con “Falso Vivo” en RADIO UNR.
El especialista explicó que la ciencia política identifica este fenómeno como “erosión democrática”: un deterioro progresivo que puede comenzar con ataques a la oposición y al periodismo, avanzar sobre la independencia judicial y terminar debilitando los mecanismos de control del poder.
D’Alessandro señaló que estos procesos no dependen exclusivamente de las decisiones de quienes gobiernan, sino también del respaldo social que pueden conseguir. En ese sentido, vinculó la erosión institucional con las estrategias populistas que dividen a la sociedad entre un supuesto “pueblo puro” y una “élite corrupta”, estableciendo una confrontación en la que el adversario deja de ser reconocido como un actor legítimo.
Al analizar la actualidad argentina y el liderazgo de Javier Milei, sostuvo que las nuevas tecnologías y las redes sociales son herramientas que los dirigentes utilizan para potenciar discursos de confrontación. También advirtió que las nuevas derechas presentan características diferentes de las expresiones conservadoras tradicionales, entre ellas el antagonismo, los discursos morales y lo que definió como “legalismo selectivo”: aplicar las normas cuando resultan convenientes y desconocerlas cuando representan un obstáculo.
“La democracia siempre supone una alternancia”.
El investigador también puso el foco en la responsabilidad de los liderazgos políticos y en el papel de la ciudadanía para frenar el deterioro institucional. Consideró que la polarización afectiva lleva a justificar las conductas del dirigente propio y condenar las del adversario, incluso cuando se trata de comportamientos similares.
En relación con la Argentina, advirtió sobre el descrédito de instituciones como la Justicia, el Congreso y los partidos políticos, y remarcó la importancia de la independencia judicial, la transparencia y la rendición de cuentas. Además, señaló que alrededor de un 30 por ciento de la población argentina podría considerar indistinto un régimen democrático o uno autoritario si cualquiera de ellos logra resolver sus problemas cotidianos, una señal de alerta sobre la valoración social del sistema democrático.
Durante la entrevista también se abordaron el avance de las nuevas derechas en América Latina, las diferencias entre las tradiciones políticas de izquierda y derecha, la crisis de representación de los partidos y el impacto de la aceleración tecnológica en las demandas sociales. D’Alessandro explicó que las organizaciones políticas tradicionales enfrentan dificultades para adaptarse a una sociedad que exige respuestas inmediatas y privilegia los mensajes breves y emocionales por encima del debate de ideas. En ese escenario, planteó que todavía no existen estructuras capaces de reemplazar plenamente el papel que históricamente cumplieron los partidos en la vida democrática.