Cuando la costanera de Rosario registra una crecida del Paraná, la atención urbana se limita a los daños que nos puede causar, más aun con la intensificación del fenómeno de El Niño. En “Notas de Papel”, Ornella Bressan de Ambiente UNR brinda un panorama de la situación y aportas recomendaciones al respecto.

Cuando la costanera de Rosario registra una crecida del Paraná, la atención urbana se limita a los daños que nos puede causar, más aun con la intensificación del fenómeno de El Niño. Este fenómeno altera tres variables críticas del ecosistema: cuándo llega el agua, cuánto tiempo permanece retenida en las islas y de qué manera altera la temperatura del entorno. En “Notas de Papel”, Ornella Bressan de Ambiente UNR brinda un panorama de la situación y aportas recomendaciones al respecto.
Según contó Bressan “no se trata de un exceso de agua, sino de una transformación de los ciclos estacionales que rigen la reproducción, alimentación y supervivencia de la fauna nativa”. Además, estas grandes inundaciones prolongadas “representan un mecanismo vital y natural para activar la reproducción a gran escala y repoblar la fauna ictícola del río Paraná”, alertó.
En la charla se habló sobre el impacto en reptiles y la aparición de fauna urbana y las medidas de prevención del caso.
Medidas de prevención domiciliaria en zonas costeras
-Mantener el pasto corto en patios y predios para facilitar la detección visual de cualquier ejemplar refugiado.
-No acumular leña, escombros, ladrillos ni chatarra cerca de las viviendas, ya que constituyen el ecosistema ideal para la proliferación de roedores y escorpiones peligrosos.
-Uso de barreras mecánicas: Priorizar la instalación de telas mosquiteras y zócalos antes que el uso masivo de pesticidas o venenos químicos que contaminan el suelo y el agua.
“Ser cuidadosos y respetuosos con la fauna que huye del río ayuda a al equilibrio ambiental: las serpientes inofensivas controlan a las venenosas, y estas controlan las plagas de roedores vectores de enfermedades. Un humedal sano y con biodiversidad protegida es nuestra mejor barrera de defensa sanitaria y climática”, manifestó Ornella Bressán.