El doctor en DDHH y licenciado en Ciencias de la Comunicación Luis Lozano, analizó en “El Día Está Después” el impacto de la IA, la concentración de las plataformas digitales y el deterioro de las condiciones laborales. Además, advirtió sobre los riesgos para la democracia informativa y reclamó una apropiación crítica de estas tecnologías con perspectiva de derechos humanos.

“La irrupción de la inteligencia artificial está transformando las rutinas de producción periodística y plantea nuevos desafíos para el ejercicio profesional, la libertad de expresión y el pluralismo informativo”. Así lo sostuvo Luis Lozano, doctor en Derechos Humanos y licenciado en Ciencias de la Comunicación, durante una entrevista en “El Día Está Después” de RADIOUNR, en la que analizó el avance de la automatización y el poder de las grandes empresas tecnológicas.
Para el especialista, la incorporación de estas herramientas se desarrolla sin suficiente capacitación ni reglas claras en las redacciones, tanto en medios comerciales como cooperativos, comunitarios y universitarios. También cuestionó la concentración de la propiedad y el control de estas tecnologías en pocas compañías, una situación que, a su entender, limita las posibilidades de democratizar la comunicación.
Uno de los principales ejes de la entrevista fue el impacto de la inteligencia artificial en las condiciones laborales de periodistas y trabajadores de las industrias culturales. Lozano señaló que las nuevas herramientas permiten incrementar significativamente la productividad, pero advirtió que ese beneficio no necesariamente se traduce en mejores salarios o jornadas laborales más cortas.
A partir de una investigación realizada junto con equipos de la Universidad Nacional de Quilmes y la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, explicó que existe preocupación por la desaparición de puestos iniciales, tradicionalmente ocupados por jóvenes que comenzaban su formación profesional mediante tareas de desgrabación, producción y asistencia en las redacciones. La automatización de esas actividades, sostuvo, también amenaza los espacios de aprendizaje colectivo y la transmisión de experiencia entre generaciones de periodistas.
“Es imposible pensar democratización en esas condiciones de concentración de la propiedad de los sistemas”
DEMOCRACIA INFORMATIVA. En materia de democracia informativa, Lozano advirtió que la inteligencia artificial profundiza problemas preexistentes en el ecosistema digital, como la circulación de noticias falsas, la manipulación de contenidos y la concentración de la visibilidad pública en manos de las plataformas. Mencionó la generación de videos falsos, perfiles inexistentes y contenidos que atribuyen declaraciones a personas que nunca las realizaron, además de los mecanismos mediante los cuales las redes pueden limitar la difusión de determinadas voces.
Frente a este escenario, defendió la necesidad de establecer reglas de uso y regulación basadas en los derechos humanos, la libertad de expresión y el derecho a la comunicación. Si bien reconoció el potencial creativo de estas tecnologías, planteó que su utilización debe orientarse a fortalecer la autonomía de los trabajadores y la soberanía tecnológica, en lugar de profundizar las desigualdades existentes.
REGULACIÓN. En el tramo final de la entrevista, el especialista también abordó los debates regulatorios internacionales, el modelo de la Unión Europea basado en niveles de riesgo, las posiciones del Gobierno de Estados Unidos y la falta de una estrategia integral en Argentina. Asimismo, analizó la concentración de la infraestructura tecnológica, las dificultades para desarrollar modelos propios de inteligencia artificial y las denuncias sobre la manipulación de contenidos políticos en plataformas como Meta durante la campaña electoral de Brasil.
La conversación se enmarcó en la actividad “Periodistas frente a la IA: automatización, plataformas, condiciones laborales y democracia informativa en la era algorítmica”, en la que se propuso discutir cómo aprovechar las posibilidades de estas herramientas sin resignar derechos laborales, diversidad informativa ni autonomía profesional.