A cuatro décadas del lanzamiento de “Oktubre”, el mítico álbum de Patricio Rey y sus Redondos de Ricota será analizado en profundidad en el CelCHE este viernes 2 de octubre, en un encuentro que combinará reflexión histórica y literatura ricotera. Sebastián Stra habló con “El Día Está Después” y brindó detalles del encuentro.

A cuarenta años de su edición original bajo el sello discográfico independiente Wormo, “Oktubre” continúa ocupando un lugar fundacional en la memoria colectiva del rock argentino. Lejos de agotarse en el contexto de su época, el segundo disco de “Patricio Rey y sus Redondos de Ricota” se consolidó como un artefacto artístico de indudable profundidad estética e ideológica, capaz de dialogar de manera incisiva con las sucesivas generaciones.
Su impronta sonora y sus letras de fuerte contenido crítico no solo marcaron un quiebre frente al optimismo superficial de mediados de los ochenta, sino que “sentaron las bases de una forma de vivir la música atravesada por el hermetismo y la resistencia” como dice Sebastián Stra en “El Día Está Después” de RADIO UNR.
“Hay una pregunta permanente, una especie de interrogación para comprender el significado; detrás de estas frases hay algo más y eso es muy atractivo”.(Sebastián Stra)
Para adentrarse en este fenómeno transgeneracional, la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario organizará este viernes 2 de octubre a las 18 horas un Laboratorio de Análisis Cultural en el Centro de Estudios Latinoamericanos Ernesto Che Guevara (CelCHE), ubicado en el subsuelo del Centro Cultural Parque España.
LA PROPUESTA contará con la participación de los investigadores Martín Rodríguez y Juan Manuel Strassburger, quienes coordinarán una charla abierta para repensar las huellas del disco a cuatro décadas de su irrupción. El evento también incluirá la tradicional feria de libros ricoteros y de rock, fomentando un espacio de intercambio y lectura sobre la mitología de la banda.
AQUEL LANZAMIENTO de octubre de 1986 operó como un signo de interrogación sobre el horizonte democrático, contraponiendo una estética de vanguardia y protesta frente al circuito comercial imperante. La masividad que el grupo alcanzó años más tarde terminó por resignificar aquellas canciones crípticas, transformándolas en himnos populares que dialogan tanto con el pasado como con las inquietudes del presente. De este modo, la obra mantiene intacto su pulso contestatario, demostrando que la poesía de Los Redondos sigue funcionando como un refugio y un estímulo inagotable para el pensamiento crítico.