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Marcos Pozzi: “Rosario es la capital de la desocupación y tenemos que construir un paro regional”

El secretario general de Aceiteros de Rosario anticipó que los sindicatos buscan cerrar el año con una huelga regional contra el ajuste y la pérdida de puestos de trabajo. En diálogo con El Día Está Después, advirtió sobre el deterioro de las condiciones laborales, el endeudamiento de las familias y la necesidad de que el movimiento obrero recupere el vínculo con sus bases

El secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros de Rosario, Marcos Pozzi, confirmó que distintas organizaciones gremiales trabajan en la construcción de un paro regional para antes de fin de año, como respuesta al ajuste económico, los despidos y el deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores. En diálogo con El Día Está Después, el dirigente sostuvo que la medida debe ser resultado de un proceso de organización y articulación entre sectores, en un escenario que describió como cada vez más complejo para el mundo del trabajo.

“Intentamos ir ampliando a partir de lo que es el Frente de Sindicatos Unidos (Fresu), buscando diálogo con otros sectores”, explicó Pozzi. Entre los espacios con los que vienen trabajando mencionó a los sindicatos del transporte, marítimos, mercantiles, metalúrgicos y universitarios, además de organizaciones sociales. El objetivo, señaló, es construir una respuesta común frente a una situación que afecta de distintas maneras a los trabajadores de la región.

El dirigente indicó que el encuentro previsto para el viernes en la sede del sindicato de Aceiteros permitirá continuar las conversaciones y avanzar en la organización de una eventual huelga. Aunque todavía no hay una fecha definida, planteó que la intención es terminar el año con un paro que exprese el malestar de los distintos sectores. “Tenemos un montón de condiciones materiales para enfrentarla desde una huelga; ahora tenemos que construir las condiciones materiales de los sindicatos para llevarla adelante”, afirmó.

Pozzi describió un escenario atravesado por la pérdida de empleos, la caída del poder adquisitivo y la extensión de las jornadas laborales. Como ejemplos de la situación regional mencionó los más de 1.600 puestos de trabajo formales perdidos en el sector mercantil, las dificultades de la industria metalúrgica y el cierre de la planta de Electrolux, que, según indicó, pone en riesgo a 250 familias.

También advirtió sobre las consecuencias de la tercerización laboral y los accidentes en los establecimientos productivos. En particular, se refirió a la muerte de un trabajador que había resultado gravemente herido en una explosión dentro de una planta. “Claramente es un crimen patronal, eso no es negligencia de los trabajadores, porque además eran tercerizados”, sostuvo, al reclamar que las condiciones de seguridad y la protección de la vida de quienes trabajan vuelvan a ocupar un lugar central en la agenda sindical.

Para el referente aceitero, el deterioro no se limita a los ingresos o al empleo, sino que alcanza las relaciones familiares y sociales. “Estamos en una situación mucho más difícil que en la de los noventa”, afirmó, al comparar el presente con aquella etapa de crisis económica. En su análisis, la discusión sobre la recuperación del consumo resulta insuficiente si no está acompañada por una recomposición salarial y mejores condiciones de trabajo.

En ese contexto, Pozzi se refirió al endeudamiento de los hogares y planteó que la situación actual no responde a gastos vinculados con el esparcimiento o el consumo de bienes, sino a la necesidad de cubrir necesidades básicas. “Hoy el endeudamiento llega a partir de no poder pagar el alquiler o de no poder morfar”, señaló. También mencionó las dificultades para afrontar los gastos cotidianos y garantizar las cuatro comidas diarias, como parte de una realidad que atraviesa a trabajadores de distintos sectores.

El dirigente planteó, además, una autocrítica sobre el papel de las organizaciones gremiales y su relación con las bases. Consideró que el sindicalismo debe recuperar la discusión sobre las demandas concretas de los trabajadores y evitar que sus prioridades queden subordinadas a las agendas partidarias. “Los sindicatos tenemos que estar mirando más las bases que los partidos políticos”, sostuvo, y agregó que la tarea central debe ser transformar las condiciones de vida de quienes representan.

En esa línea, vinculó la pérdida de tiempo libre con las dificultades para participar de la vida social y política. Según describió, muchos trabajadores deben sostener dos o tres empleos para llegar a fin de mes, una situación que limita su posibilidad de involucrarse en espacios colectivos, informarse o participar de debates públicos. Para Pozzi, la organización sindical debe partir de esa realidad y recuperar su capacidad de representar las necesidades cotidianas de los trabajadores.