El diputado de UxP cuestionó con dureza el proyecto de presupuesto nacional 2027 presentado por el Ejecutivo, al que calificó de “dibujo contable” para cumplir con las metas fiscales. Además, criticó la falta de inversión en infraestructura vial y propuso acciones legales frente al congelamiento de partidas sensibles en charla con “El Día Está Después”.

El debate en torno al proyecto de presupuesto nacional 2027 sumó fuertes cuestionamientos desde la oposición, enfocados principalmente en la estrategia oficial para mostrar superávit fiscal a costa del recorte en áreas clave.
Según advirtió el diputado nacional justicialista Guillermo Michel en comunicación con “El Día Está Después” de RADIO UNR, “el Gobierno nacional busca maquillar las cuentas públicas inflando los ingresos y achicando los gastos mediante el incumplimiento de leyes vigentes, lo que afecta directamente partidas sociales y de inversión”.
CRITICA. Uno de los ejes centrales de la crítica legislativa fue la situación de las rutas nacionales y la falta de asignación de los recursos específicos recaudados a través del impuesto a los combustibles. En este sentido, se cuestionó la precariedad de la infraestructura vial del país y se instó a los mandatarios provinciales a pasar de los dichos a los hechos mediante acciones judiciales ante la Justicia Federal para reclamar los fondos retenidos que por ley corresponden a las jurisdicciones.
“El presupuesto del gobierno es un dibujo contable para quedar bien con el Fondo Monetario Internacional”
Asimismo, el análisis económico del proyecto plurianual alertó sobre “el impacto negativo que las medidas de ajuste tienen sobre sectores vulnerables, la clase media y la industria nacional”. Desde esta perspectiva, se señaló que el programa económico actual desatiende la realidad cotidiana de los ciudadanos y prioriza un esquema de cumplimiento financiero que resulta insostenible frente a la pérdida de poder adquisitivo y el freno de la actividad económica.
Finalmente, el referente opositor se refirió al uso político de la agenda internacional y de causas sensibles como la cuestión Malvinas, interpretando estas maniobras como “distracciones comunicacionales frente al malestar social imperante”.
Para el legislador entrerriano, la administración central “atraviesa un divorcio con la realidad de la calle, optando por una lógica electoralista permanente en lugar de buscar consensos reales para solucionar los problemas estructurales del país”.