Con más de una década de trabajo compartido, la dramaturga y el actor y director teatral presentan “Los animales”, su última obra en el Teatro La Manzana. En esta entrevista en “Notas de Papel”, reflexionan sobre el proceso de llevar vivencias personales y universales a escena, la potencia del teatro independiente local y el valor de los encuentros con el público.

La escena teatral rosarina atraviesa un momento de intensa producción y vitalidad, y uno de sus exponentes más sólidos es el trabajo conjunto de la dramaturga Ludmila Bauk y el director Felipe Haidar. Con una complicidad forjada a lo largo de catorce años de proyectos compartidos la dupla ha logrado consolidar una forma de hacer teatro donde la realidad y la ficción dialogan de manera constante, convirtiendo cada experiencia cotidiana y cada recuerdo en materia creativa y lo cuentan en “Notas de Papel” de RADIO UNR.
SU MÁS RECIENTE ESTRENO, “Los animales”, parten de una profunda exploración en torno a la infancia de Haidar en la provincia de Entre Ríos y los contrastes de una época marcada por estéticas particulares, dinámicas familiares complejas y un entorno rural tan fascinante como violento. Lejos de buscar un tono solemne o puramente biográfico, la obra propone un falso documental escénico que funciona como espejo universal, permitiendo que cualquier espectador reconozca sus propias vivencias en aquello que le sucedió a otro en un tiempo y lugar determinados.
EL PROCESO DE ESCRITURA Y DIRECCIÓN se sostiene en una escucha atenta y en un intercambio constante de roles y miradas que transforma las anécdotas personales en relatos colectivos. Este proyecto, que cuenta con las actuaciones de Dana Maiorano, Emiliano Dasso y Celeste Bardach, música original de Agustín Alzari y objetos de Anabela Pais, logra una profunda empatía con un público que responde masivamente colmando las funciones en el Teatro La Manzana.
Con funciones programadas para los fines de semana y una fuerte presencia en la agenda cultural de la ciudad, Bauk y Haidar reafirman la importancia de habitar los espacios escénicos como lugares de encuentro y resistencia. Mientras preparan nuevos proyectos para lo que resta del año, ambos artistas celebran el excelente momento del circuito independiente local, invitando a los espectadores a sumergirse en historias que, desde lo más íntimo, siempre terminan hablando de todos nosotros.