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Seguridad Vial: “Al conducir podemos estar en riesgo sin saberlo”

En “Notas de Papel”, Laura Lobo, Coordinadora General de Educación Vial de la Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV) de Santa Fe, analiza cómo los factores cognitivos, las emociones y una cultura vial que naturaliza la transgresión, distorsionan nuestra evaluación de los peligros cotidianos en la vía pública.

“La percepción del riesgo vial no es una valoración objetiva, sino una compleja construcción subjetiva moldeada por factores psicológicos y sesgos cognitivos”, dijo Laura Lobo, Coordinadora General de Educación Vial de la Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV) de Santa Fe en su columna de “Notas Viales” en “Notas de Papel” de Radio UNR.

Uno de los fenómenos más comunes es el sesgo de la familiaridad: cuando transitamos por rutas habituales o repetimos conductas peligrosas sin sufrir consecuencias, el cerebro asume que el peligro no existe y el riesgo real se desdibuja. Esto explica por qué los conductores toman malas decisiones de forma recurrente, como no respetar la distancia de frenado con el auto de adelante o adelantarse en una bocacalle

Al no ocurrir un accidente inmediato, las personas llegan a creer erróneamente que son decisiones correctas o que tienen un dominio superior de la conducción, cuando en realidad solo han tenido suerte.

“El segundo gran componente en nuestro comportamiento en la calle son los factores emocionales y afectivos”, señaló la especialista en seguridad vial.

“A diferencia de culturas como las de los países nórdicos, donde la conducción es más fría y estrictamente regulada por las normas, nuestra sociedad es altamente emocional”, dijo y planteó que “esto se traduce en una baja tolerancia a la espera (como la impaciencia en los semáforos) y en conflictos que escalan rápidamente hacia la violencia vial”.

Además, existe una marcada rebeldía hacia la autoridad que interfiere en la percepción de la seguridad. Un ejemplo de esto se evidenció en una encuesta a padres que trasladaban a sus hijos sin sistemas de retención infantil: al ser consultados sobre el peligro, su principal temor era recibir una multa estatal y no la física del impacto o el daño a la integridad física de sus propios hijos.

PARA REVERTIR la alarmante baja percepción del riesgo en nuestra sociedad, es indispensable abordar el problema desde la estructura colectiva y la autoevaluación. Aunque la percepción del riesgo suele experimentar un pico temporal de alerta tras un accidente trágico y cercano, este efecto se diluye rápidamente con el tiempo y no genera cambios permanentes.

El sistema actual carece de instancias formales de aprendizaje ciudadano, limitándose casi exclusivamente al trámite de la licencia de conducir. Por ello, el camino de transformación requiere tanto de la sistematización de la educación vial desde la infancia en las escuelas como de un ejercicio individual de autorreflexión y autoevaluación sobre nuestras conductas diarias al volante.