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Lía Basso y “Escribir otra historia”: la lucha colectiva plasmada en una historieta

Sobreviviente de un intento de femicidio en 2015, presenta su historieta, una obra colectiva de Aguará Editorial que aborda no solo su historia personal, sino el histórico precedente judicial que sentó al demandar a un medio masivo por violencia mediática y simbólica.

En el año 2015, Lía Basso sobrevivió a un intento de femicidio, pero su proceso de recuperación se vio interrumpido por una segunda forma de agresión: la violencia mediática. Mientras se encontraba internada, un medio gráfico de la ciudad de Rosario publicó una crónica que abordaba lo sucedido de manera revictimizante, utilizando estereotipos de género y centrando el relato en el suicidio del agresor en lugar de la situación de la víctima.

Según relató Lía Basso en “El Día Está Después” de Radio UNR, la nota incluía detalles sobre su vida privada y diálogos ficticios, lo que le generó una profunda angustia inicial.

Sin embargo, este hecho se transformó en un motor para la acción colectiva. Acompañada por organizaciones como Mumalá y bajo el amparo de la Ley 26.485 de Protección Integral a las Mujeres, Lía inició una demanda judicial contra el medio de comunicación.

El proceso tuvo dos instancias: en la primera, el juez reconoció una vulneración a nivel individual, pero fue en la segunda instancia donde se logró un reconocimiento con perspectiva de género, admitiendo el papel fundamental de los medios en la construcción del sentido común y la perpetuación de estereotipos. Como reparación simbólica, el diario fue obligado a publicar la sentencia y una nota sobre violencia mediática en sus mismas páginas.

Toda esta experiencia de “resignificación y politización” ha sido plasmada ahora en “Escribir otra historia”, una historieta editada por Aguará Colectivo Editorial.

El guion fue realizado por Sonia Tesa y los dibujos por Jimena Esborraz, en un trabajo que Basso define como una construcción sumamente colectiva hecha con mucho cuidado y respeto.

LA OBRA no busca regodearse en el morbo, sino constituirse como un material pedagógico para visibilizar y desnaturalizar las distintas modalidades de violencia de género.

Lía destaca que su motivación siempre fue “la prevención”, especialmente en el trabajo con las juventudes y las masculinidades, “para evitar que otras personas atraviesen situaciones similares”.

En un contexto que la protagonista describe como “regresivo” para los derechos de las mujeres y diversidades, esta historieta surge como una herramienta de resistencia. Como afirma Basso, “el objetivo es seguir apostando a construir sociedades más equitativas e igualitarias, utilizando la palabra y el debate como espacios seguros para la reflexión crítica”.