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Lavih Abraham: “Argentina se ha convertido en un país con salarios bajos”

El docente e investigador de la UNR analizó en El Día Está Después el último dato de inflación y su impacto sobre los ingresos. Señaló que los precios acumulan alrededor de un 35% anual mientras salarios y jubilaciones avanzan por debajo de ese ritmo. “Estamos en un proceso de alta inflación que no va a bajar, está estancada ahí”, sostuvo

La inflación volvió a ubicarse por encima del 2% mensual y dejó una nueva señal sobre el escenario económico argentino. En diálogo con El Día Está Después, el economista y docente de la Universidad Nacional de Rosario Lavih Abraham analizó el último dato del INDEC y puso el foco no tanto en la variación de un mes puntual, sino en la persistencia de una inflación elevada y, especialmente, en la pérdida de poder adquisitivo de los ingresos.

Para Abraham, el dato confirma una tendencia que se mantiene desde hace aproximadamente un año y medio. “La inflación está casi igual. Dos puntos por mes, 2,1 en este caso, podría ser 2,5, podría ser 1,9, pero no es una diferencia sustancial”, explicó.

El economista sostuvo que el escenario actual puede definirse como una inflación “estable, pero alta”. Según su análisis, la tasa anual se mantiene alrededor del 35% y no existen señales que permitan anticipar una aceleración hacia una hiperinflación, pero tampoco una reducción significativa del ritmo de aumento de los precios.

“Estamos en un proceso de alta inflación que no va a bajar, que está estancada ahí”, resumió Abraham. Y advirtió que el principal problema aparece al comparar esa evolución con los ingresos de la población.

Salarios que pierden frente a los precios

“Lo que vemos de un año a esta parte es que los sueldos vienen perdiendo, las jubilaciones vienen perdiendo”, señaló el economista. Según explicó, mientras los precios avanzan a un ritmo cercano al 35% anual, los salarios se mueven en torno al 28% o 30%.

Esa diferencia implica una pérdida sostenida del poder adquisitivo, aunque su magnitud varía según el sector y la capacidad de negociación salarial. Abraham marcó una diferencia especialmente significativa entre los trabajadores públicos y privados.

En el sector público, planteó como referencia un salario con un poder adquisitivo de 100 puntos en 2013. Actualmente, ese mismo salario compraría entre 60 y 70, dependiendo del sector estatal. En el ámbito privado, en cambio, estimó que el salario promedio se ubica actualmente alrededor de 90 o 91 respecto de aquel nivel de referencia.

“Una inflación alta, en términos históricos, esto hay que decirlo, es una inflación estable. Estable, pero alta”, remarcó.

Una canasta básica que supera los $1,5 millones

El otro dato que atravesó la conversación fue el valor de la canasta básica total. Una familia tipo de cuatro integrantes necesitó en julio más de $1,5 millones para no quedar por debajo de la línea de pobreza.

Para Abraham, el dato permite dimensionar el deterioro de los ingresos: “Hoy un salario promedio está más o menos por ahí. O un poco menos”. Es decir, el ingreso promedio de un trabajador se encuentra apenas alrededor del valor necesario para que una familia pueda superar el umbral estadístico de pobreza.

“Hoy por hoy el salario promedio está siendo un salario que apenas cubre una canasta para una familia”, afirmó. En ese contexto, sostuvo, muchos hogares necesitan que dos personas tengan ingresos para poder mantenerse por encima de la línea de pobreza.

El economista hizo además una aclaración sobre el significado de ese promedio: no implica que todas las personas tengan ese nivel de ingresos, sino que una parte importante de los trabajadores se encuentra por debajo de esa referencia.