La Orquesta Sinfónica Juvenil de la UNR se presenta en el Teatro El Círculo con músicos de Rosario y la región. Su director, Marcelo Pozo, junto a los jóvenes intérpretes Arón Bolívar Salas y Tulio Vargas Torres, repasaron sus historias, las audiciones y el trabajo que hay detrás de cada concierto
La música sinfónica tiene en Rosario un espacio de formación y encuentro para nuevas generaciones de intérpretes. La Orquesta Sinfónica Juvenil de la Universidad Nacional de Rosario llega al Teatro El Círculo con una propuesta que reúne a jóvenes músicos de distintas instituciones de la ciudad y la región, en un proyecto que combina formación, experiencia colectiva y trabajo artístico.
En diálogo con Falso Vivo, su director, Marcelo Pozo, junto a los músicos Arón Bolívar Salas, en violonchelo, y Tulio Vargas Torres, en viola, contaron cómo comenzó su vínculo con la música y qué significa integrar una orquesta siendo jóvenes.
La Orquesta Sinfónica Juvenil de la UNR nació en 1994 y convoca a intérpretes de entre 16 y 30 años. Sus integrantes llegan desde diferentes espacios de formación musical y atraviesan un proceso de audición antes de incorporarse al conjunto. Para muchos de ellos, ese momento representa también uno de los primeros contactos con una experiencia orquestal de estas características.
Durante la entrevista, Bolívar Salas y Vargas Torres repasaron sus historias personales y explicaron qué los llevó a elegir instrumentos que no siempre ocupan el centro de la escena. El violonchelo y la viola tienen características y desafíos particulares, desde la técnica necesaria para ejecutarlos hasta el lugar que ocupan dentro de una formación sinfónica.
Los músicos también compartieron detalles de sus respectivas audiciones y de la experiencia de atravesar ese proceso durante la pandemia. La interrupción de la actividad presencial modificó las formas tradicionales de estudiar, ensayar y presentarse a una orquesta, pero no impidió que nuevos intérpretes continuaran desarrollando su formación.
Pozo, por su parte, puso en perspectiva el trabajo que implica sostener una orquesta juvenil. Detrás de cada presentación hay horas de estudio individual, ensayos colectivos y un proceso de construcción musical en el que cada integrante debe aprender a escuchar al resto y encontrar su lugar dentro del conjunto.
La experiencia, además, excede el aprendizaje estrictamente instrumental. Integrar una orquesta desde joven implica compartir procesos con otros músicos, asumir responsabilidades colectivas y enfrentarse a los desafíos propios de una formación artística de alto nivel.
Con más de tres décadas de trayectoria, la Orquesta Sinfónica Juvenil de la UNR continúa funcionando como un espacio de formación y circulación para jóvenes intérpretes de Rosario y la región. Su presentación en el Teatro El Círculo vuelve a poner en escena no solo a los músicos, sino también el trabajo sostenido detrás de cada instrumento, cada ensayo y cada concierto.