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Mervin Evans: “Argentina le abrió las puertas a una comunidad que buscaba la libertad”

En el corazón del valle de Chubut, un descendiente de colonos mantiene vivo el legado de 1902 a través de un molino harinero que produce 600 kilos diarios y la reconstrucción de un avión histórico que marcó la aviación de la Patagonia. En “Apuntes y Resumen” brindó detalles de una historia en el resurgir de los molinos galeses en Trevelin.

En el valle de Trevelin, donde el termómetro puede marcar -13 grados bajo cero, se encuentra Nant Fach, un museo que es mucho más que un edificio histórico. Su creador, Juan Mervin Evans, es un incansable defensor de la identidad galesa en la Patagonia y recuerda que sus antepasados llegaron a Argentina “huyendo de la opresión inglesa en busca de lo más valioso: la libertad”, como le dijo a “Apuntes y Resumen” de Radio UNR.

Evans destaca la lealtad de su comunidad, que en el plebiscito del 30 de abril de 1902 ratificó su voluntad de ser argentinos, asegurando para el país un territorio que, por divisoria de aguas, podría haber pertenecido a Chile.

EL CORAZÓN DEL EMPRENDIMIENTO es un molino harinero reconstruido por Evans hace 30 años, que funciona impulsado por el agua de un manantial que corre por su propia chacra. Con una rueda hidráulica de cuatro metros de altura y piedras que trituran el grano, el establecimiento tiene capacidad para producir hasta 600 kilos de harina por día, abasteciendo a turistas y a las tradicionales casas de té de la zona.

A pesar de que la industria molinera regional fue boicoteada en el pasado por grandes monopolios y estrategias de dumping, Mervin demuestra que el trigo de Chubut —premiado internacionalmente en tres ocasiones por su calidad— sigue siendo un tesoro de las tierras fértiles del sur.

Pero la curiosidad de este “molinero de la Patagonia” no termina en la molienda. Evans, quien también es piloto, trabaja actualmente en proyectos ambiciosos que incluyen la construcción a escala real de un avión Laté 25, el modelo que utilizaba la Aeroposta Argentina y en el que volaba Antoine de Saint-Exupéry.

Además de la aeronave, desarrolla un pequeño tren recreativo con un circuito de 1.300 metros que recorrerá su propiedad, integrando tecnología, historia y pasión mecánica en un espacio donde el pasado se mantiene en constante movimiento para las futuras generaciones.