Alejandra Ballerini, directora del Centro de Estudios Interdisciplinarios de Salud y Trabajo, explicó en La Marca de la Almohada que el relevamiento apunta a conocer cómo el deterioro de los ingresos afecta no solo la economía de los docentes universitarios, sino también su bienestar, sus proyectos profesionales y sus vínculos cotidianos
El prolongado conflicto salarial que atraviesan las universidades nacionales comenzó a ser analizado desde una nueva perspectiva. Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Rosario puso en marcha una encuesta para relevar cómo la pérdida del poder adquisitivo repercute en la vida cotidiana de docentes universitarios y preuniversitarios. En diálogo con La Marca de la Almohada, la directora del Centro de Estudios Interdisciplinarios de Salud y Trabajo, Alejandra Ballerini, explicó que el objetivo es dimensionar los efectos de una problemática que excede lo estrictamente económico.
“Este estudio se centra en la conflictividad salarial, que tiene un origen económico y distributivo”, señaló Ballerini. A diferencia de otras investigaciones sobre condiciones laborales, el relevamiento busca identificar de qué manera la incertidumbre salarial impacta en la actividad docente, la planificación profesional y la vida personal. Para ello, el cuestionario aborda aspectos vinculados a la situación laboral, la frustración académica, la previsibilidad económica y la percepción de justicia distributiva.
La investigadora explicó que el proyecto surgió a partir de una preocupación compartida entre los propios docentes e investigadores. “Nosotros mismos estábamos sintiendo una situación a la que ni siquiera podíamos ponerle las palabras adecuadas”, afirmó. A partir de ese diagnóstico comenzaron a revisar antecedentes académicos y comprobaron que no existían estudios similares sobre los efectos específicos del conflicto salarial en el sistema universitario argentino.
Entre las principales hipótesis del trabajo, Ballerini mencionó el aumento de renuncias de docentes universitarios, la necesidad de sumar otros empleos para compensar la pérdida de ingresos y el impacto que esa situación genera sobre la motivación y el ejercicio de la docencia. “La formación, la experiencia y la motivación son fundamentales en una actividad basada en la transmisión del conocimiento. Queremos conocer cómo todo este proceso afecta esas dimensiones”, sostuvo.
La convocatoria tuvo una rápida respuesta. En apenas un día se registraron unas 500 participaciones y, al momento de la entrevista, el relevamiento ya acumulaba cerca de 900 respuestas, de las cuales el 85 por ciento corresponde a docentes de la UNR y el resto a universidades nacionales de distintos puntos del país. Según indicó Ballerini, el formulario continuará abierto para ampliar la muestra antes de comenzar el procesamiento definitivo de los datos.
Consultada sobre el reciente acuerdo en torno al financiamiento universitario y la resolución favorable de la Corte Suprema, la investigadora consideró que la incertidumbre sigue siendo parte del problema. “No sabemos cuánto vamos a cobrar y esa falta de previsibilidad forma parte de la conflictividad que estamos estudiando”, señaló. En ese sentido, remarcó que el relevamiento busca aportar evidencia sobre un aspecto muchas veces relegado en el debate: el impacto humano que tiene el deterioro salarial sobre quienes sostienen diariamente el funcionamiento de las universidades públicas.