Tras el devastador sismo de magnitud 7.35, el especialista del CONICET IvánNovara, detalla la mecánica de fricción en la región y advierte sobre el impacto de la falta de una cultura sísmica ante las réplicas impredecibles. En “Apuntes y Resumen” explicó las claves del desastre sísmico que conmociona al territorio venezolano.
El reciente evento sísmico en Venezuela ha sorprendido a la comunidad científica debido a su origen en la falla de San Sebastián. Según explicó Iván Novara, físico especialista en ciencias de la tierra del CONICET Rosario, “este tipo de falla se caracteriza por una fricción transcurrente, donde las placas rozan de costado, de forma similar a como una calle se desliza junto a una vereda” en diálogo con “Apuntes y Resumen” de Radio UNR.
A diferencia de las zonas de subducción en Chile o Japón, donde una placa se sube a la otra generando los sismos más grandes de la historia, en las fallas transcurrentes es sumamente inusual que se produzca un movimiento de tal magnitud, con registros históricos de eventos similares que se remontan apenas a principios del siglo pasado.
LA GRAVEDAD DEL DESASTRE no solo se mide por la energía liberada, que en la escala de Richter fue de aproximadamente 7 puntos, sino por su efecto cualitativo en la escala de Mercalli. Novara destacó que, “aunque la magnitud no fue tan alta como en otros terremotos globales, la vulnerabilidad del país fue determinante: Venezuela no posee una cultura sísmica ni construcciones sismorresistentes comparables a las de regiones como San Juan, en Argentina”.
Esta combinación de energía y falta de infraestructura adecuada es lo que ha provocado un escenario de destrucción absoluta en diversos edificios.
RESPECTO AL FUTURO INMEDIATO, “la situación sigue siendo crítica debido a las réplicas”, dijo, las cuales “son físicamente imposibles de determinar o controlar”, advirtió el científico e investigador del Conicet en el Instituto de Física Rosario – Especialista en Geofísica Aplicada, Ciencias de la Tierra, del Agua y de la Atmósfera.
LAS RÉPLICAS se producen porque una falla geológica no es una estructura única, sino un “enjambre” de fallas interconectadas que, al liberarse una, pueden activar a otras que acumulaban tensión.
Con una cifra oficial que ya supera los 164 fallecidos y proyecciones que sugieren que el número aumentará significativamente, el especialista subrayó la urgencia de centralizar la información para evitar la desesperación en una población que no ha sido instruida en protocolos de emergencia ante estos fenómenos.