Tras el impacto de dos terremotos de magnitudes 7.5 y 7.1, la región de La Guaira y Caracas enfrentan una crisis humanitaria con cientos de edificios colapsados, mientras la población permanece en las calles ante el temor de las constantes réplicas. Henry Nava, ciudadano venezolano le dijo a “Apuntes y Resumen”: “Fue una eternidad: no terminaba nunca de temblar”.

Venezuela atraviesa una situación devastadora tras el fenómeno inédito de un doble terremoto que sacudió el país durante un día festivo nacional. El gobierno ha oficializado la cifra de 164 fallecidos, aunque trabajadores de los operativos de rescate advierten que el número de víctimas fatales podría superar las 200 personas debido a la magnitud de los derrumbes.
Los sismos, con magnitudes de 7.5 y 7.1 en la escala de Richter, ocurrieron de forma casi simultánea con epicentros distintos, sorprendiendo a la población mientras se disponía a celebrar el día de San Juan Bautista y a ver un partido de fútbol. Ante la gravedad de los hechos, las autoridades decretaron el estado de emergencia para coordinar la asistencia y la remoción de escombros.
LA SITUACIÓN. La región costera, especialmente el estado La Guaira, ha sido identificada como la zona con el mayor impacto en infraestructura, registrando el colapso total de varios edificios, incluyendo daños severos en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía. En Caracas, el panorama es de conmoción social; barrios como San Bernardino y Chacao reportan daños estructurales importantes y la caída de edificaciones enteras.
Debido a las más de 30 réplicas registradas desde el sismo principal, cerca del 90% de los habitantes en algunas zonas de la capital optaron por dormir en las calles por temor a que las estructuras debilitadas cedan ante nuevos movimientos.
En medio de la tragedia, el sentimiento de solidaridad ha unido a la población por encima de cualquier polarización política o religiosa. Henry Nava, ciudadano residente en Caracas, describió el evento como “una situación de impotencia extrema, especialmente para los venezolanos en el exterior que intentan contactar a sus familiares en medio de las fallas de servicios básicos”, en diálogo con “Apuntes y Resumen” de Radio UNR.
Mientras los sistemas integrados de rescate trabajan en la recuperación de víctimas, el pueblo venezolano intenta asimilar la magnitud de un desastre que, según los testimonios, se sintió como una “eternidad” bajo la tierra en constante movimiento.