La científica española visitó la ciudad y la UNR para brindar una charla sobre las vocaciones científicas, su rol en la Agencia Espacial Europea y la importancia de la investigación oncológica en condiciones de microgravedad. En “La Marca de la Almohada” dijo: “La profesión de astronauta no es una profesión solo para hombres”.

Sara García Alonso, bióloga molecular especializada en oncología e integrante de la reserva de astronautas de la Agencia Espacial Europea (ESA), visitó Rosario para participar de la charla “Romper la gravedad” en la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Argimensura de la UNR.
Durante la entrevista en “La Marca de la Almohada” en Radio UNR, García Alonso compartió cómo su trayectoria de 15 años en la investigación del cáncer la llevó a postularse a la ESA, descubriendo que las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) son los cimientos necesarios para explorar el espacio.
Según explicó, no existe una “carrera de astronauta”, sino que se buscan profesionales con capacidad de absorber nuevos conceptos para aplicarlos en laboratorios avanzados que orbitan nuestro planeta.
MUJER DE CIENCIA. Un punto central de su visita fue la reivindicación del rol de las mujeres en la ciencia y la tecnología, denunciando su histórica invisibilización.
García Alonso detalló que su proceso de selección fue “ciego”, utilizando códigos alfanuméricos para eliminar sesgos de género, edad o nacionalidad.
El resultado fue contundente: de 23.000 candidaturas, donde solo el 25% eran mujeres, los 17 seleccionados finales incluyeron a 8 mujeres y 9 hombres.
Para la científica, esto demuestra que “el talento está distribuido de forma equitativa y que la profesión de astronauta depende exclusivamente de méritos psicológicos y cognitivos”
Actualmente, Sara combina su labor en medicina personalizada contra el cáncer de pulmón y páncreas con un entrenamiento “vitalicio” y complejo como astronauta, habiendo completado recientemente su formación básica.
SU MAYOR AMBICIÓN es participar en una misión en la Estación Espacial Internacional para fusionar sus dos pasiones: la biomedicina y la exploración espacial. Para ella, realizar experimentos sobre nuevos tratamientos oncológicos en el entorno único de la microgravedad no solo sería un sueño personal, sino una declaración de intenciones inspiradora para las futuras generaciones de científicas.