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El gobierno de Milei compra tiempo

Ajuste, internas y un “guiso de iPhones”: la desconexión del relato oficial. Mientras el Gobierno Nacional celebra datos de inflación que aún superan promedios históricos, el nuevo recorte presupuestario de 2,3 billones de pesos y la estrepitosa caída del poder adquisitivo exponen las grietas de una gestión que intenta tapar el sol de la crisis con las manos. Por DIEGO AÑAÑOS.

La narrativa oficial del gobierno de Javier Milei atraviesa una etapa de euforia que, analizada bajo la lupa de los datos objetivos, parece más un ejercicio de negación que un logro real. Recientemente, el oficialismo celebró el 2,6% de inflación de abril como un bálsamo tras meses de tensión. Sin embargo, este “triste festejo” ignora que los índices actuales siguen por encima de los niveles de gestiones anteriores que el propio espacio libertario calificó como fracasos.

La realidad es que este leve descenso inflacionario no alcanza para compensar el atraso crónico de los salarios ni la consecuente caída del consumo y la actividad económica.La fragilidad del modelo se manifiesta en la necesidad de profundizar el “ajustazo”. Ante la caída de la recaudación tributaria, el Ejecutivo dispuso, mediante la decisión administrativa 20 de 2026, un nuevo recorte de partidas presupuestarias por 2,3 billones de pesos. Pero el ajuste no es parejo para todos: mientras se asfixia la actividad, el Gobierno asegura partidas y nombramientos para la Corte Suprema y el Consejo de la Magistratura, en una maniobra política para dilatar decisiones judiciales sobre el financiamiento universitario.

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En la calle, el malestar es tangible y los números lo respaldan. El 74% de los argentinos considera que su poder adquisitivo ha empeorado en los últimos meses, un aumento significativo respecto al 58% registrado en 2025. El ingreso disponible de los trabajadores —lo que queda tras pagar servicios, alquiler e impuestos— ha caído en marzo a su nivel más bajo desde el inicio de la gestión de Milei.

A pesar de que desde la comunicación oficial se intenta “manejar el precio” de las internas, las tensiones dentro del gabinete y la alianza con el PRO son ya imposibles de ocultar. Las manifestaciones de resistencia, desde profesionales de la salud hasta jubilados y docentes, se prodigan diariamente frente a una situación que, lejos de mejorar, parece seguir en caída libre.

El cierre de esta paradoja económica lo dio el ministro Luis Caputo, quien celebró con entusiasmo el crecimiento en las ventas de iPhones gracias a la rebaja de impuestos y desregulaciones. Es una muestra irónica de las prioridades oficiales: en un país donde la mayoría no llega a fin de mes, el éxito se mide en tecnología de lujo. Como bien señala la crítica, ante la falta de soluciones para el plato de comida diario, parece que la propuesta oficial es festejar con un “guiso de iPhones” mientras la vida se acorta bajo el peso del ajuste.