Con la participación de especialistas de 13 países, el Congreso COPUCI debate en “La Siberia” cómo transformar el conocimiento académico en una herramienta estratégica para el desarrollo productivo y social de la región. Por la “Tertulia de Viernes” pasaron Elena Gasparri, Soledad Casasola y Erika Hynes, enfatizaron que la comunicación es vital para legitimar la actividad científica y despertar vocaciones.

Diálogo y producción: las claves del X Congreso Internacional de Comunicación Pública de la Ciencia. Rosario se convirtió en el epicentro del X Congreso Internacional de Comunicación Pública de la Ciencia y la Tecnología (COPUCI), un evento que reúne en la Facultad de Ciencia Política de la UNR a investigadores y gestores de toda la región.
Organizado de forma conjunta entre la universidad pública y el Gobierno de Santa Fe, el congreso busca poner en común las acciones de instituciones como el CONICET y diversos centros de tecnología para fortalecer el intercambio de conocimientos.
DIÁLOGO CON LA SOCIEDAD. Durante las jornadas, se destacó que el objetivo no es meramente el “marketing” científico, sino establecer un diálogo genuino que permita a la sociedad apropiarse de la ciencia como una herramienta para explicar y transformar el mundo.
Las referentes del evento, Elena Gasparri (Secretaria del Área de Ciencias UNR), Soledad Casasola (Directora de Comunicación de la Ciencia- UNR) y Erika Hynes (Secretaria de Ciencia, Tecnología e Innovación), enfatizaron que la comunicación es vital para legitimar la actividad científica y despertar vocaciones. Según explicaron, “el gran desafío de la gestión actual es habilitar espacios de encuentro donde la academia pueda escuchar las demandas sociales y los intereses del sector productivo”.
VALOR DE LA CIENCIA. Bajo la premisa de que “nadie valora y defiende lo que no conoce”, el congreso se propone visibilizar el trabajo de los investigadores para que la ciudadanía reconozca el valor estratégico de la ciencia local en la resolución de problemas cotidianos y complejos.
Finalmente, se abordó el impacto de la ciencia en la trama productiva de Santa Fe, mencionando ejemplos de éxito como la transformación de residuos arroceros en sílice de alta calidad en San Javier o el crecimiento de las startups biotecnológicas en Rosario.
Estas experiencias demuestran “cómo el conocimiento generado en las universidades se traduce en divisas, empleo y desarrollo socioeconómico para la región”, señalaron.
EL DESAFÍO HACIA EL FUTURO es lograr que este vínculo entre científicos y el sector productivo sea sistémico, permitiendo que la investigación local responda directamente a las necesidades del territorio.