La referente de El Paraná No Se Toca, Romina Araguas, rechazó el proyecto impulsado por el municipio para construir un parque acuático en la zona norte y advirtió sobre el impacto ambiental, la privatización del espacio público y la pérdida de acceso al río

La polémica por el proyecto de un parque acuático en la Rambla Catalunya sumó en los últimos días nuevas manifestaciones y reclamos de organizaciones ambientalistas, deportivas y sociales que cuestionan el avance de la iniciativa impulsada por el Ejecutivo municipal. En diálogo con La Marca de la Almohada, la abogada Romina Araguas aseguró que el rechazo no pasa por la existencia de un parque acuático en sí, sino por su ubicación sobre la costa rosarina. “No tenemos nada contra los toboganes, pero no en la costa”, sostuvo.
El proyecto prevé la construcción de un parque acuático con toboganes y piletas en la zona de la Rambla Catalunya, en un espacio que actualmente es de acceso público. Según Araguas, la iniciativa implica “seguir privatizando la costa” y restringir aún más el vínculo de la ciudadanía con el río. “Hoy cualquiera puede ir ahí. Con este proyecto, quien quiera usar ese espacio va a tener que pagar”, cuestionó.
Desde las organizaciones que rechazan la obra sostienen además que el emprendimiento generará un impacto ambiental significativo. La referente de El Paraná No Se Toca afirmó que el proyecto contempla la extracción de árboles y modificaciones sobre el ecosistema costero. “Hablan de sacar 14 árboles, pero creemos que son muchos más. Además hay que cementizar la zona, instalar cañerías y construir estructuras de gran porte. No se puede decir que una obra así no tenga impacto”, señaló.
Araguas también vinculó el debate con una discusión histórica sobre el acceso al río en Rosario. “A la ciudadanía rosarina se la acostumbró a no mirar el río. Durante décadas vivimos de espaldas al Paraná y hoy naturalizamos que gran parte de la costa esté privatizada”, expresó. En ese sentido, remarcó que pescadores y organizaciones náuticas también participan de las protestas porque reclaman más bajadas públicas y acceso libre a la ribera.
La entrevistada cuestionó además que el parque se emplace en uno de los sectores más consolidados de la ciudad y propuso discutir alternativas en otras zonas. “Podría ser una oportunidad para desarrollar proyectos urbanísticos en lugares postergados, como la zona sur, y no seguir concentrando todo de la Fluvial hacia el norte”, planteó.
Mientras el municipio avanza con la licitación del proyecto, las organizaciones ambientalistas continúan realizando actividades y movilizaciones para exigir una audiencia pública y mayor discusión sobre la iniciativa. “Queremos que la ciudadanía pueda debatir qué modelo de ciudad y de costa se está construyendo”, concluyó Araguas.
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