EL PRESENTE Y EL FUTURO DE LA INDUSTRIA LÁCTEA en Rosario en la “Tertulia de Viernes”. En una charla que recorre desde la nostalgia de las viejas usinas hasta la robotización de los campos, referentes del sector analizan la crisis de consumo, la caída de los tambos y el valor de las marcas que forjaron la identidad regional. Estuvieron en Radio UNR: Mónica Carballo, Emiliano Medin y Hernán Tumini.
Argentina atraviesa una situación crítica en su industria láctea, marcada por una fuerte caída en el consumo interno y la desaparición de más de 12.000 tambos en las últimas décadas. La región centro, conformada por Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, se mantiene como una de las cuencas lecheras más importantes del mundo, aunque hoy enfrenta el desafío de la industrialización y la falta de políticas de largo plazo que eviten quiebras de empresas emblemáticas. Esta crisis afecta especialmente a la nutrición infantil, un sector donde el consumo de lácteos es esencial para el desarrollo.
Por la “Tertulia de Viernes” junto a Diego Fiori y Lisandro Leoni pasaron: : Mónica Carballo (contadora e pertenece a la familia que fue titular de UPAR -Usina Pasteurizadora de Rosario-), Emiliano Medin (presidente de Cotar) y Hernán Tumini (Productor tambero de Carrizales).
LA HISTORIA DE LA LECHE EN ROSARIO tiene hitos fundamentales, como la obligatoriedad de la pasteurización en los años 60, proceso que transformó el consumo familiar del lechero tradicional al producto envasado en vidrio. Empresas como la Primera Usina Pasteurizadora Argentina de Rosario (UPAR) marcaron una época con innovaciones que hoy suenan curiosas, como una línea de 25 sabores de yogur que incluía el de tomate, en un mercado que entonces empezaba a tecnificarse con maquinaria europea. Aquella etapa de esplendor industrial cimentó la identidad de barrios enteros vinculados a la producción láctea.
COOPERATIVA. En la actualidad, el modelo cooperativo emerge como una alternativa de supervivencia frente a los malos manejos empresariales, como es el caso de Cotar, hoy gestionada por sus propios trabajadores. Con una producción de 160.000 litros diarios y un portfolio de más de 50 productos, la cooperativa apuesta por la “lealtad comercial” y precios regulados para garantizar que la leche sea accesible. El compromiso llega al punto de fijar precios máximos en góndola y ofrecer descuentos a sectores vulnerables como jubilados y docentes.
EN EL TAMBO. Por otro lado, la realidad del productor tambero muestra una dualidad entre la modernización y el olvido estructural; mientras la robotización del ordeñe permite dignificar el trabajo humano y mejorar la salud animal, los caminos rurales de tierra siguen siendo un obstáculo histórico de más de 50 años. A pesar de la falta de crédito y los altos costos logísticos que encarecen el producto final, la apuesta por la tecnología y el relevo generacional son los pilares que sostienen a la producción primaria en un contexto económico sumamente adverso.

Participaron de la Tertulia de Viernes (de izq a der): Emiliano Medin, Mónica Carballo y Hernán Tumini.
Frases Tertulianas:
“Teníamos 25 gustos de yogures… Había hasta yogur de tomate, de dulce de leche, frambuesa, frutilla” (Mónica Carballo)
“Si yo estoy lejos del productor, estoy lejos del consumidor… El productor atiende al animal que da la materia prima para que el industrial la procese y se lo dé de comer a los pibes” (Emiliano Medin)
“Seguimos sacando la leche en camino de tierra, pasan los años y seguimos igual. Creo que ahí es donde más nos complica la situación a la lechería” (Hernán Tumini)
“Nadie se salva solo. Es momento de reinventarse, de romper esa cadena de contribución marginal donde hay que ganar un poquito menos y estar un poquito más juntos” (Emiliano Medin)
“En el caso nuestro hemos robotizado, entonces los horarios cambiaron… El robot avisa: ‘Tal vaca tiene problema en tal cuarto’. Llegamos antes de que sea visual” (Hernán Tumini)