Daniel Giribone, vicepresidente de la Federación Argentina de Expendedores de Nafta del Interior (FAENI), advirtió sobre el estancamiento en los volúmenes de venta y analizó el impacto del precio del crudo internacional en el surtidor local en diálogo con “Apuntes y Resumen”.

El sector de los combustibles atraviesa un periodo de relativa estabilidad en los precios, marcado por la estrategia de “micropricing” de YPF para evitar saltos bruscos que afecten al consumidor. Según Daniel Giribone, vicepresidente de FAENI, los ajustes recientes han sido “toques muy imperceptibles”, situándose por debajo del 2% según lo contó en “Apuntes y Resumen” de Radio UNR.
Esta postura de prudencia de la petrolera estatal, que maneja el 60% del mercado, es acompañada por el resto de las compañías para evitar sobresaltos en un contexto donde el valor de referencia es el crudo Brent, que actualmente oscila en los 83 dólares tras haber tocado picos de 120. Sin embargo, se ha consolidado un fenómeno inusual para el mercado local: el precio del gasoil ya supera al de la nafta premium.
Esta situación responde a que Argentina no es autosuficiente en la refinación de diesel y debe importar una parte del suministro, lo que traslada la tensión alcista de los costos internacionales directamente al surtidor. A pesar de que la producción nacional supera los 800.000 barriles diarios, la falta de capacidad de refinación impide el autoabastecimiento pleno, dejando los precios a merced de las decisiones de las petroleras y la coyuntura global.
La mayor preocupación para los estacioneros radica en el estancamiento del consumo, cuyos volúmenes de venta aún no han recuperado los niveles previos a la pandemia.
SIN DEMANDA SÓLIDA. Giribone señaló que la actividad económica actual no se refleja en una demanda sólida, lo que pone en riesgo la rentabilidad del sector: el punto de equilibrio para que una estación de servicio sea sustentable pasó de 250.000 a casi 350.000 litros mensuales.
En ciudades como Rosario, el mercado es mayoritariamente “naftero”, pero incluso allí los márgenes se mantienen acotados por los altos costos de explotación.
Por último, el Gas Natural Comprimido (GNC) atraviesa una crisis propia debido a la caída en las conversiones de vehículos.
El alto costo de instalación de los equipos, que en enero de 2026 ronda entre 1,2 y 2 millones de pesos, sumado a la falta de financiación y la mayor eficiencia de los motores modernos, ha frenado el crecimiento de este combustible.
Ante este escenario de “parate económico” y caída en las ventas de combustibles líquidos y gaseosos, el sector se mantiene cauteloso a la espera de una recuperación económica que devuelva el flujo de vehículos a las estaciones