Lydia del Groso repasó los preparativos, la importancia cultural y el impacto de uno de los acontecimientos populares más representativos de la ciudad en su visita a “Notas de Papel”. Este año se suman Haití y Lituania, en una celebración que mantiene su sede en el Parque Nacional a la Bandera y ofrece propuestas culturales, musicales y gastronómicas con entrada libre y gratuita.

La Fiesta Nacional de Colectividades vuelve a convertir a Rosario en un punto de encuentro de culturas, tradiciones y sabores del mundo. En la previa de una nueva edición, Lydia Del Groso, presidenta de la Asociación de Colectividades Extranjeras de Rosario, destacó en “Notas de Papel” de RADIO UNR, el trabajo colectivo que demanda la organización de uno de los acontecimientos populares más convocantes de la ciudad.
“Yo soy un poco la cara visible, pero detrás mío hay mucha gente trabajando. Nadie podría hacer esto solo”, explicó. La dirigente remarcó que la coordinación entre la asociación, las colectividades y la Municipalidad resulta fundamental para garantizar una celebración “linda, prolija, cuidada y sobre todo segura”.
La historia de la fiesta comenzó en 1985, cuando 19 colectividades participaron de un encuentro que se extendió durante cuatro días. Desde entonces, la propuesta creció hasta convertirse en una referencia cultural y turística de Rosario. Para Del Grosso, su convocatoria tiene una explicación que trasciende la gastronomía y los espectáculos: “Es una fiesta que le llega al corazón a las personas y que cada persona que la recorre tiene un pedacito de algún lugar del mundo de donde vinieron sus antepasados”.
En esta edición se destacan dos incorporaciones: Haití, que regresa después de dos años, y Lituania, que vuelve con una propuesta cultural, danzas y música tradicional. La presidenta también defendió la continuidad del Parque Nacional a la Bandera como sede, al considerar que es el espacio natural de una celebración que nació allí y que cuenta con la infraestructura necesaria para su desarrollo.
“Poner un traje típico no es estar disfrazado: es conectar con la historia de nuestros antepasados”.
LA DIMENSIÓN GASTRONÓMICA continúa siendo uno de los grandes atractivos para el público, con platos tradicionales, postres y bebidas de distintas partes del mundo. Consultada por sus preferencias, Del Groso eligió la paella, la lasaña siciliana y el shawarma iraní entre sus tres propuestas favoritas.
También destacó la importancia de preservar las recetas y el trabajo de quienes cocinan: “El amor que le pone el cocinero a una comida lo dice todo”. A la oferta culinaria se suman las danzas, los trajes típicos, las exposiciones culturales y las actividades que permiten conocer las particularidades de cada comunidad. La organización, además, mantiene un trabajo coordinado con Defensa Civil para definir el funcionamiento diario ante eventuales contingencias climáticas: cuando existe una alerta meteorológica, la fiesta no puede abrir sus puertas.

LA FUERZA DE LOS VÍNCULOS. En la entrevista también se abordaron los vínculos de las colectividades con sus países de origen, la llegada de turistas nacionales e internacionales, la participación en encuentros provinciales y la relación entre las identidades culturales y el fútbol durante los mundiales.
Del Groso compartió además recuerdos de su propia historia familiar, marcada por la inmigración italiana, y repasó algunas de las propuestas gastronómicas que distinguen a cada stand. Finalmente, invitó a rosarinos y visitantes a recorrer el predio y disfrutar de una celebración que, según destacó, tiene entrada libre y gratuita. “Recorran, caminen, compartan una fiesta popular y disfruten de estos diez días mágicos”, fue su mensaje.
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