En “El Día Está Después”, el sociólogo e investigador del CONICET Ezequiel Saferstein habló sobre su investigación “El libro negro de la nueva derecha: cómo se construyó y cómo se gestiona la batalla cultural”. Analizó los orígenes de la construcción cultural de las nuevas derechas, el papel de los libros y las estrategias discursivas.

En el marco del Congreso de la Democracia, que se lleva a cabo hasta el jueves 5 de noviembre en la Facultad de Ciencia Política, el sociólogo e investigador del CONICET en la Universidad Nacional de San Martín, Ezequiel Saferstein, presenta su investigación “El libro negro de la nueva derecha: cómo se construyó y cómo se gestiona la batalla cultural”.
En diálogo con “El Día Está Después” de RADIO UNR, explicó que “la disputa cultural que hoy protagonizan los sectores libertarios no comenzó con la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada, sino que es el resultado de un proceso de construcción política, editorial e intelectual que se desarrolló durante varios años”.
El investigador señaló que participó desde 2018 en presentaciones de libros y encuentros organizados por espacios de derecha, una experiencia de inmersión etnográfica que le permitió estudiar a sus autores, editores y jóvenes lectores.
Saferstein explicó que la batalla cultural adquirió diferentes significados para los actores que integran ese universo. Para autores como Agustín Laje y Nicolás Márquez representa “una propuesta política e intelectual orientada a disputar el sentido común y construir una nueva derecha capaz de articular distintas tradiciones, como el liberalismo, el libertarismo, el nacionalismo y el conservadurismo”.
Para las editoriales y organizadores de eventos “también constituye una actividad comercial y profesional, mientras que entre los jóvenes lectores se traduce en prácticas concretas de intervención política, debates con docentes y compañeros, cuestionamientos al feminismo y participación en agrupaciones estudiantiles”.
En ese entramado, el investigador destacó la influencia del pensamiento de Antonio Gramsci, cuya estrategia de disputa por la hegemonía cultural es recuperada por estos sectores.
“Gramsci es un maestro y un demonio para ellos”, sintetizó Saferstein al explicar la relación de las nuevas derechas con el pensamiento del filósofo italiano.
Según detalló, estos espacios consideran que la izquierda perdió terreno después de la caída de la Unión Soviética en los planos militar y político, pero consiguió consolidar una posición dominante en el campo de la cultura y las ideas. Desde esa lectura, “la nueva derecha busca apropiarse de herramientas de intervención cultural para disputar ese espacio”.
También señaló que, después de la última dictadura y con la recuperación democrática de 1983, “identificarse públicamente con la derecha había adquirido una connotación socialmente negativa. La reivindicación explícita de esa identidad constituye, en ese sentido, una de las características que diferencian a los actuales movimientos de las expresiones conservadoras anteriores”.
LIMITES DE CONVIVENCIA DEMOCRÁTICA. La entrevista también abordó los límites de la confrontación discursiva y los riesgos que implica la radicalización del lenguaje político.
Saferstein advirtió que, “aunque sus referentes presentan la batalla cultural como una disputa en el terreno de las ideas y no en el plano físico o militar, la construcción de adversarios como enemigos y no como conciudadanos puede tensionar los límites de la convivencia democrática”.
Finalmente, reflexionó sobre el desplazamiento de la idea de rebeldía hacia las nuevas derechas, un fenómeno analizado también por el investigador Pablo Stefanoni, y sostuvo que “el mileísmo, el bolsonarismo y el trumpismo construyeron una épica de oposición al statu quo, presentándose como movimientos contraculturales frente a un supuesto predominio progresista. Hay una épica de batalla cultural que implicaría oponerse a un poder como si el poder estuviera del lado de la izquierda”, concluyó.