• Entrada publicada:
  • Tiempo de lectura:4 mins read

El refugio del bolsonarismo

La llegada de Flávio Bolsonaro a Estados Unidos, luego de su salida de Brasil junto a su familia, abre interrogantes sobre el futuro del bolsonarismo. Con Jair Bolsonaro fuera del escenario político y sus principales referentes repartidos entre Estados Unidos y Brasil, la derecha brasileña enfrenta el desafío de reorganizar su conducción y sostener su representación política. Por Coco López en “El Día Está Después”.

La salida de Flávio Bolsonaro de Brasil y su llegada a Miami, Florida, junto a su esposa y sus dos hijas, después de la derrota electoral frente a Luiz Inácio Lula da Silva, vuelve a poner en primer plano las tensiones que atraviesan a la derecha brasileña.

El desplazamiento se produjo a menos de dos días después de los comicios, pese a que el propio Bolsonaro había prometido permanecer en el país para encabezar la oposición. Según la información difundida, la administración de Donald Trump confirmó que emitiría visados para el dirigente y su familia. La secuencia de su salida estuvo rodeada de versiones contradictorias: Migraciones de Argentina negó inicialmente su ingreso al país, aunque posteriormente confirmó que había cruzado la frontera a las 22.50, junto a su familia, por el puente internacional Tancredo Neves, que conecta Foz de Iguazú con Puerto Iguazú.

Apenas 40 minutos después de ingresar a territorio argentino, la familia abordó un avión de la empresa Byred Fly que esperaba en el aeropuerto de Puerto Iguazú desde el lunes. La aeronave despegó pasada la medianoche rumbo a Guayaquil, Ecuador, donde realizó una escala para cargar combustible antes de continuar su recorrido hacia Estados Unidos.

El episodio también quedó atravesado por la situación judicial de Flávio Bolsonaro, investigado en el Supremo Tribunal por presunto lavado de dinero y evasión de divisas junto al abogado Willer Thomaz, vinculado al negocio de las apuestas. En ese contexto, el juez Alexandre de Moraes había ordenado cancelar sus pasaportes brasileños y entregar también el documento italiano que había obtenido en 2023. Las escalas realizadas durante el viaje adquieren una dimensión política regional, especialmente por los vínculos entre las administraciones de Javier Milei, Donald Trump y Daniel Noboa con el espacio político de los Bolsonaro.

El acercamiento entre Milei y la familia Bolsonaro tuvo nuevos capítulos durante los últimos meses. En julio, durante el lanzamiento de la candidatura de Flávio Bolsonaro en San Pablo, el presidente argentino se refirió a Lula como «presidiario», una intervención que motivó que Brasil llamara a consultas a su embajador en Buenos Aires. Por su parte, Donald Trump mantiene un respaldo explícito al entorno bolsonarista: su administración designó un asesor para Brasil cercano a la familia y abrió las puertas a uno de sus principales referentes. Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio, reside en Texas desde comienzos de 2025 y desde allí impulsó gestiones para que Washington aplicara aranceles y sanciones contra Brasil y contra el juez Alexandre de Moraes.

La derrota electoral, que tanto Jair Bolsonaro como sus seguidores consideraban improbable, modificó el escenario de una fuerza política que conserva respaldo popular y una presencia significativa en el ámbito legislativo.

La situación abre, además, un interrogante sobre la continuidad del liderazgo del movimiento. Flávio Bolsonaro no reconoció inicialmente la derrota y, posteriormente, afirmó que no había tenido intención de abandonar Brasil y que encabezaría la oposición a Lula. Sin embargo, su mandato como senador termina a fin de año y, después de 24 años de trayectoria política, dejará de ocupar un cargo público, con las consecuencias institucionales que ello implica.

Con Jair Bolsonaro fuera de la conducción política y dos de sus hijos instalados en Estados Unidos, el bolsonarismo enfrenta el desafío de reorganizar sus referencias, preservar su estructura y definir quién asumirá la conducción de un espacio que mantiene influencia en la política brasileña. La relación con Washington y los vínculos regionales aparecen como elementos centrales de una nueva etapa, mientras Brasil atraviesa una reconfiguración de su mapa político.