Marcelo Kusnierz, presidente de Casfer, defendió el avance del proyecto de modificación de la ley de biocombustibles y reclamó previsibilidad para las plantas productoras más pequeñas. En diálogo con “El Día Está Después”, advirtió sobre la capacidad industrial ociosa en la provincia y destacó el potencial de la actividad para generar empleo, reducir importaciones y disminuir las emisiones contaminantes.

La discusión por la nueva ley de biocombustibles enfrenta posiciones dentro de la industria, entre las pequeñas y medianas plantas productoras de biodiésel, que reclaman mejores condiciones para competir, y las grandes empresas aceiteras, interesadas en la aprobación del proyecto sin modificaciones.
En diálogo con “El Día Está Después” de RADIO UNR, Marcelo Kusnierz, presidente de la Cámara Santafesina de Energías Renovables (Casfer), explicó que el sector trabaja desde hace aproximadamente cuatro años en una reforma del marco normativo vigente. El dirigente sostuvo que la iniciativa “debe contemplar las particularidades de las plantas no integradas, que compran aceite de soja a las grandes empresas para transformarlo en biodiésel, y garantizar condiciones que permitan sostener y ampliar la producción nacional”.
CAPACIDAD PRODUCTIVA. Kusnierz destacó que Santa Fe concentra, según los datos aportados durante la entrevista, el 82% de la capacidad productiva de biodiésel del país, aunque una parte importante de esa infraestructura permanece ociosa. A la caída de las exportaciones hacia Estados Unidos, que atribuyó a los aranceles aplicados por ese mercado, se suma la paralización de parte de las plantas de menor escala.
En ese escenario, el proyecto legislativo propone elevar del 7,5% al 10% el corte obligatorio de biodiésel en el gasoil, una medida que el titular de Casfer consideró un avance, aunque insuficiente frente al potencial industrial argentino y los niveles de mezcla alcanzados por Brasil.
“Santa Fe se tiene que convertir con esta capacidad productiva en la Arabia Saudita del biodiesel”, afirmó, al destacar la disponibilidad de materia prima, infraestructura y recursos humanos en la provincia.
El representante del sector explicó que la propuesta presentada originalmente por el Gobierno nacional fue modificada durante el debate legislativo para incorporar garantías destinadas a las plantas no integradas y establecer un horizonte de previsibilidad hasta 2036. Aunque reconoció que la iniciativa no satisface plenamente a todos los actores de la cadena, consideró que permite avanzar en una regulación que equilibre las condiciones de competencia entre las pequeñas productoras y las grandes compañías aceiteras.
“No es una ley perfecta, pero es una ley posible”, sintetizó Kusnierz, quien sostuvo que, si no existe margen político para introducir nuevas mejoras, el Congreso debería avanzar con el proyecto. Para Casfer, el aumento de los cortes constituye una herramienta para fortalecer la industria nacional y acompañar el proceso de transición energética.
“El camino hacia la transición energética es un camino de ida”
EL USO DEL BIOCOMBUSTIBLE. Durante la entrevista también se abordaron las posibilidades de ampliar el uso de biocombustibles en las flotas de vehículos oficiales, el transporte público y la maquinaria pesada utilizada en la obra pública y las actividades rurales. Kusnierz destacó experiencias como la utilización de biodiésel en el transporte de Rosario y el uso de mezclas superiores en flotas públicas de otras provincias.
Además, señaló que el biodiésel puede contribuir a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y el material particulado, al tiempo que favorece el arraigo productivo en localidades del interior y permite sustituir importaciones de combustibles fósiles. También mencionó el desarrollo del combustible sustentable para aviación y la necesidad de contar con una regulación que impulse nuevas inversiones y garantice estándares de calidad para toda la industria.