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Rosario, el río y las torres: el arquitecto Jorge Jáuregui plantea otra forma de pensar la ciudad

El arquitecto argentino, radicado en Río de Janeiro desde la última dictadura, reflexionó sobre el crecimiento urbano, las desigualdades territoriales y la necesidad de construir ciudades más integradas. En diálogo con “El Día Está Después”, cuestionó los edificios que se aíslan de la trama urbana y planteó la importancia de recuperar el vínculo con la naturaleza y el espacio público.

Las ciudades son el resultado de múltiples acciones que se acumulan y superponen a lo largo del tiempo. Desde esa perspectiva, el arquitecto Jorge Jáuregui propone “pensar la trama urbana como un tejido que articula las dimensiones sociales y físicas, y que permite construir espacios de encuentro e integración”.

En una entrevista con “El Día Está Después” de Radio UNR, el arquitecto, docente y doctor honoris causa de la Universidad Nacional de Rosario analizó las transformaciones de Rosario y Río de Janeiro, dos ciudades atravesadas por su relación con el agua, y advirtió sobre “los desafíos de un desarrollo urbano que muchas veces prioriza los intereses inmobiliarios por encima de las necesidades colectivas”.

LA CIUDAD Y LAS TORRES. Uno de los principales cuestionamientos de Jáuregui está dirigido a las torres que se construyen sin una relación efectiva con el entorno. Para el arquitecto, el problema no reside necesariamente en la altura de los edificios, sino en su capacidad para enriquecer la vida urbana mediante servicios, espacios públicos y conexiones peatonales.

“El problema no es el edificio muy alto, sino qué le da ese edificio muy alto a la ciudad”, sostuvo.

En ese sentido, criticó las construcciones que funcionan de manera aislada y no contribuyen a la continuidad de la trama urbana. Frente a ese modelo, propuso “urdimbrisar” la ciudad, un concepto que desarrolló para referirse a la construcción de un tejido socioespacial en el que las intervenciones arquitectónicas se vinculen con la vida de la comunidad.

LA INTEGRACIÓN URBANA también implica enfrentar las desigualdades entre los sectores centrales y las periferias.

Jáuregui señaló que Rosario presenta diferencias marcadas entre las áreas delimitadas por los bulevares y los territorios que quedan fuera de ese perímetro, donde muchas veces el crecimiento edilicio avanza sin planificación paisajística ni calidad urbanística. A su vez, destacó la necesidad de recuperar la relación de las ciudades con el agua y la naturaleza, mediante la recuperación de cursos de agua ocultos y la incorporación de espacios verdes a distintas escalas. En esa línea, retomó el concepto de “florecidad”, del pensador indígena brasileño Ailton Krenak, como una invitación a reintroducir la naturaleza en la ciudad y repensar la relación entre el ambiente y la vida urbana.

LA POLÍTICA ARDE EN BRASIL. Durante la entrevista también se abordó la situación política de Brasil, la disputa electoral entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, el avance de las ultraderechas en América Latina y el papel de las redes sociales en la circulación de desinformación.

Jáuregui defendió la necesidad de fortalecer la soberanía tecnológica y la participación ciudadana, y sostuvo que la inteligencia artificial no puede reemplazar la inteligencia social necesaria para construir una sociedad democrática. Además, recomendó la lectura de “La tonalidad del pensamiento”, del filósofo Byung-Chul Han, y destacó el valor de los medios públicos universitarios para promover la cultura, la información calificada y el debate sobre los asuntos de interés colectivo.