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Después de años de sequía, vuelve el agua: lo que los humedales necesitan

El río Paraná volvió a crecer y puso en discusión nuestra relación con el agua. A partir de una entrevista con Juan Borus en “El Día Está Después”, analizamos cómo las lluvias, los suelos saturados y las descargas de las centrales hidroeléctricas intervienen en la dinámica del río junto a Jorgelina Hiba.

Las intensas lluvias en las zonas altas de la cuenca, especialmente en Brasil y Paraguay, provocaron una crecida importante en el sistema del Plata. Las imágenes de las cataratas del Iguazú desbordadas anticipan un escenario que también genera preocupación en distintas localidades del litoral, con evacuaciones y posibles complicaciones en las zonas costeras.

En Rosario, los pronósticos mencionados en la columna anticipan que el Paraná podría acercarse a los 5 metros hacia fines de octubre o noviembre, un nivel que requiere atención y seguimiento.

¿Qué papel cumplen las represas en esta crecida? A partir de una entrevista con Juan Borus, hidrólogo del Instituto Nacional del Agua, en “El Día Está Después” de RADIO UNR, analizamos cómo las lluvias, los suelos saturados y las descargas de las centrales hidroeléctricas intervienen en la dinámica del río.

La columna de Jorgelina Hiba también propone mirar más allá de las explicaciones inmediatas: la deforestación, el avance de la frontera agrícola y los cambios en el uso del suelo transforman una cuenca que conecta territorios de Brasil, Paraguay y Argentina. Comprender el Paraná exige observar el sistema completo y las consecuencias de la intervención humana sobre su equilibrio.

UNA CRECIDA NO ES SOLAMENTE UNA AMENAZA: también es parte del funcionamiento natural de los humedales. El regreso del agua permite reconectar lagunas y canales, favorece los ciclos reproductivos de los peces y contribuye a la recuperación de un ecosistema afectado por años de sequía e incendios. Sin desconocer los riesgos para las poblaciones vulnerables, las viviendas y las construcciones costeras, el análisis invita a revisar cómo ocupamos las zonas inundables y cuánto respetamos los ritmos del río.

EL PARANÁ ES FUENTE DE AGUA, biodiversidad, identidad cultural y vida: aprender a convivir con sus pulsos de creciente y bajante es un desafío ambiental y social.