En “Falso Vivo”, Manu Bertoldi explicó qué ocurre durante un equinoccio y por qué las estaciones no dependen simplemente de que haga más o menos calor.
La primavera astronómica comienza cuando el Sol cruza el ecuador celeste, mientras que la inclinación de aproximadamente 23,5° de la Tierra es fundamental para que existan las estaciones. El equinoccio de septiembre de 2026 ocurrió el 23 de septiembre y dio inicio a la primavera en el hemisferio sur, como lo cuenta Manu Bertoldi en “Falso Vivo” de RADIO UNR.
En la columna de astronomía la pregunta se volvió todavía más interesante: ¿existe la primavera en otros planetas?
Bertoldi recorrió el Sistema Solar para explicar cómo serían las estaciones en Marte, Júpiter, Saturno, Urano y otros mundos. Marte tiene una inclinación muy similar a la Tierra, pero su atmósfera extremadamente tenue genera diferencias de temperatura enormes entre el día y la noche. Saturno, en cambio, tiene una inclinación parecida a la terrestre, pero tarda unos 30 años en completar una órbita, por lo que sus estaciones duran aproximadamente siete años. En Urano, la situación es todavía más extrema: su eje está inclinado unos 98°, haciendo que sus estaciones sean completamente diferentes a las que conocemos.
La charla también sirvió para entender por qué la Tierra es un planeta particularmente singular: la inclinación de su eje, la atmósfera y su distancia al Sol generan las condiciones que permiten nuestros ciclos estacionales.
La conversación terminó con una invitación a observar el cielo y participar de una experiencia de Eratóstenes en el Parque Urquiza, organizada desde el Observatorio Ojo Desnudo. Una clase de astronomía que empezó hablando de la primavera y terminó viajando por todo el Sistema Solar.