• Tiempo de lectura:3 mins read

De los basurales a cielo abierto a la importación de residuos: señales de una crisis ambiental

La periodista, docente e investigadora Agustina Grasso dialogó sobre su libro Basuraleza, analizando la problemática de los residuos en la Argentina, el impacto de los basurales a cielo abierto, la importación de material descartado y la necesidad de repensar el consumo desde su origen en charla con Jorgelina Hiba en “El Día Está Después”.

En el marco del ciclo de ecología organizado por la Biblioteca Argentina de Rosario, la investigadora y escritora Agustina Grasso presenta su obra Basuraleza, un libro que explora la ruta invisible de los residuos tanto en la Argentina como a nivel global.

Durante la entrevista en “El Día Está Después” de RADIO UNR, Agustina Grasso reflexionó sobre cómo el concepto de basura es una intervención exclusivamente humana, señalando que “en la naturaleza no existen los descartes inútiles, ya que los elementos siempre se reintegran al ecosistema mediante procesos como el compostaje”.

En este sentido afirma, junto a Jorgelina Hiba en la columna de ambiente, que “en contraposición, la acción humana ha consolidado un sistema basado en la generación masiva de excedentes que desborda los límites naturales”.  

A nivel nacional, la especialista advirtió sobre la gravedad de contar con más de cinco mil basurales a cielo abierto y el peligro que representa el desmantelamiento de los planes estatales de erradicación.

CONSECUENCIAS AMBIENTALES. Asimismo, destacó que la mayor parte de los residuos terminan siendo enterrados, lo que genera “graves consecuencias ambientales como la emisión de gas metano”. A esta problemática interna se le suman el desmantelamiento de cooperativas de reciclado y una paradoja alarmante: la importación de cartón y plástico usado de otros países, lo cual perjudica de forma directa al mercado local de reciclaje.  

COLONIALISMO DE LA BASURA. Este fenómeno se vincula con el concepto de “colonialismo de la basura”, una dinámica en la cual el sur global funciona como el tacho de descarga de las naciones desarrolladas. Zonas periféricas y empobrecidas terminan pagando las consecuencias sanitarias y ambientales de un modelo de consumo desmedido que oculta las verdaderas rutas de los desperdicios, desde desiertos textiles hasta gigantescos rellenos sanitarios visibles en medio de la llanura.  

REPENSAR EL CONSUMO. Para revertir esta relación enfermiza con los residuos, Grasso propuso “repensar el consumo desde el momento de la compra y adoptar hábitos cotidianos como la separación en origen y el compostaje”. Reducir la cantidad de elementos que terminan en los rellenos sanitarios y visibilizar esta problemática son pasos fundamentales para transicionar hacia políticas efectivas que prioricen la sustentabilidad por encima de la inercia del sistema productivo actual.