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Primavera bajo el Niño

La llegada de la primavera trae consigo un escenario climático desafiante marcado por la inestabilidad y la fuerte presencia del fenómeno de El Niño, lo que incrementa el riesgo de tormentas intensas y exige mayor prevención en la región. Por Delia Ibáñez.

El cambio de estación siempre trae consigo una renovación en el ambiente, pero este año la llegada de la primavera se produce en un contexto meteorológico particular. Tras un inicio marcado por mañanas frías debido al ingreso de aire del sur, las condiciones meteorológicas experimentarán un progresivo ascenso de temperatura y un incremento de la humedad hacia el final de la semana.  

Sin embargo, el verdadero factor determinante en esta etapa es la presencia del fenómeno de El Niño. Esta condición atmosférica potencia la energía disponible para la formación de eventos severos, traduciéndose en una mayor frecuencia de lluvias abundantes, nubosidad persistente y tormentas que pueden alcanzar categorías de fuertes a muy fuertes.

Ráfagas intensas de viento y la posible caída de granizo forman parte del abanico de situaciones para las cuales la comunidad debe mantenerse en alerta.  

Frente a alertas meteorológicas de nivel naranja, resulta fundamental comprender que los fenómenos descritos abarcan regiones amplias, lo que no siempre significa que impacten con la misma intensidad en cada localidad. No obstante, la probabilidad de riesgo existe y la prevención se vuelve la herramienta más eficaz.

Adaptar rutinas, suspender actividades al aire libre ante avisos vigentes y observar atentamente el comportamiento del cielo ante la inminencia de tormentas severas son conductas indispensables para transitar esta estación de manera segura.