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Calliope, la IA que propone hacer preguntas en lugar de escribir por nosotros

El Laboratorio Abierto de Inteligencia Artificial desarrolló un asistente de escritura que no genera textos sino que formula preguntas a partir de lo que escribe el usuario. Florentina Huaita, cofundadora de LAIA, explicó en Radio UNR que la herramienta busca reducir la delegación cognitiva y recuperar el proceso de reflexión propio de la escritura

¿Qué ocurre cuando una inteligencia artificial deja de responder? Esa es, en buena medida, la pregunta detrás de Calliope, un asistente de escritura desarrollado por el Laboratorio Abierto de Inteligencia Artificial (LAIA) que propone una relación diferente con los modelos de lenguaje: en lugar de producir un texto para el usuario, lee lo que escribió y formula preguntas para ayudarlo a continuar pensando y escribiendo.

El desarrollo fue presentado en“El Día Está Después”de Radio UNR por Aníbal Rossi, quien vinculó la propuesta con una escena protagonizada por Diego Maradona y el árbitro Javier Castrilli en 1996. En aquel partido, Maradona intentaba obtener una respuesta de un Castrilli caracterizado por su actitud hierática y escaso diálogo. Para Rossi, esa situación permite pensar por contraste el vínculo actual con los modelos de lenguaje: mientras los chats tradicionales están diseñados para responder prácticamente cualquier consulta, Calliope parte de otra lógica.

“Lo que hace Calliope no es generar texto, sino hacerte preguntas leyendo tu texto”, explicó Florentina Huaita, licenciada y profesora en Letras y cofundadora de LAIA. Según detalló, la herramienta busca “limitar un poco lo que puede hacer el modelo de lenguaje para que las personas hagamos más”.

La interfaz presenta una hoja en blanco similar a un procesador de textos y permite seleccionar distintos modelos de lenguaje y prompts preestablecidos. Sin embargo, esas instrucciones no intervienen directamente sobre el escrito. Su función es generar preguntas que amplíen el contexto de producción y ayuden a quien escribe a profundizar sus propias ideas. También es posible crear indicaciones personalizadas.

Huaita explicó que Calliope surgió de un espacio de trabajo interdisciplinario denominado “Palabras cargadas”, en el que participan personas provenientes de la literatura, la lingüística, la comunicación y la corrección junto con perfiles técnicos. El punto de partida fue el interés por explorar otras formas de utilización de los modelos de lenguaje frente al uso predominante basado en la conversación y la generación automática de contenidos.

Una de las preocupaciones centrales del proyecto es la llamada “delegación cognitiva”: la posibilidad de que el usuario entregue a la inteligencia artificial no solamente una tarea, sino también parte del proceso de pensamiento necesario para realizarla. Frente a esa tendencia, Calliope busca mantener a la persona en el centro de la producción escrita.

La herramienta también comenzó a ser explorada en ámbitos educativos. Huaita señaló que, luego de una primera versión orientada a personas interesadas en escribir, desarrollaron una versión educativa que actualmente se encuentra en etapa de pruebas en una escuela primaria. La propuesta parte de una preocupación por la incorporación de herramientas de inteligencia artificial a espacios educativos sin que necesariamente hayan sido diseñadas desde una perspectiva pedagógica.

En el caso de la escritura académica, Calliope puede asumir roles destinados a acompañar procesos de investigación. Las preguntas pueden referirse, según el momento del trabajo, a las fuentes utilizadas, el marco metodológico o la relación entre distintos conceptos. La lógica es similar a la de un director de tesis que interpela al investigador sobre las decisiones tomadas, pero sin producir el contenido que finalmente quedará incorporado al trabajo.

Los prompts disponibles fueron desarrollados a partir de distintas experiencias de prueba y encuentros realizados por LAIA. Incluyen herramientas vinculadas con la investigación, la escritura literaria y narrativa y, a partir de la participación del laboratorio en Media Party, propuestas específicas para distintos tipos de escritura periodística. La batería continúa abierta a nuevos usos y puede ser personalizada por cada usuario.

Para Huaita, el desafío consiste también en recuperar una dimensión de la escritura que la automatización puede volver invisible: el tiempo necesario para pensar, atravesar los momentos de bloqueo y revisar las propias ideas. “Eso es lo que hay que recuperar”, sostuvo durante la entrevista, al plantear que quien escribe debe conservar el protagonismo sobre el proceso.