En el marco de su 85° aniversario, la institución se erige como un faro de cultura y encuentro social en el barrio República de la Sexta. En “Notas de Papel”, Nahuel Conforti, referente de la biblioteca, y Sebastián Merayo, docente y miembro de la comisión directiva, contaron sobre la historia, el arraigo y la vitalidad de esta emblemática entidad rosarina.

Ubicado estratégicamente en la esquina de Riobamba y Chacabuco de la ciudad de Rosario, el Club Arizona es hoy una postal de vida comunitaria, aunque su realidad no siempre fue luminosa.
Como tantas otras instituciones del país, el club atravesó un período de profundo repliegue tras la crisis de 2001, manteniéndose cerrado durante una década. Sin embargo, el empuje de vecinos y referentes barriales que se habían criado en sus instalaciones permitió retomar el pulso institucional, devolviéndole la vida a un espacio que hoy late al ritmo de las actividades deportivas, educativas y artísticas como cuentan Nahuel Conforti, referente de la biblioteca, y Sebastián Merayo, docente y miembro de la comisión directiva en su visita a “Notas de Papel” de RADIO UNR.
“El club estuvo cerrado unos 10 años, pero a partir de 2013 y 2014, quienes nos habíamos criado ahí dijimos que teníamos que volver, y llevó varios años ponernos al día en toda la parte institucional y edilicia”, dijo Nahuel Conforti
NUEVOS HORIZONTES. Lejos de limitarse a la función deportiva tradicional, el Arizona ha consolidado un perfil donde la biblioteca popular y los talleres culturales ocupan un rol central.
Desde ciclos de cine al aire libre y proyecciones sobre las paredes del estadio hasta talleres de lectura, periodismo y poesía, el club funciona como una verdadera usina de intercambio intelectual y afectivo. Este anclaje barrial se sostiene mediante el diálogo constante con otras instituciones de la zona como Temperley y la Biblioteca Pocholo Prati, tejiendo una red solidaria que potencia la vida cultural de Rosario.
“La biblioteca funciona mucho así, con gente que viene y ofrece sus proyectos; el rol del club hoy es sostener esa vitalidad y abrirse permanentemente a la comunidad”, cuenta Sebastián Merayo.