Ante el incremento de casos en Rosario y con una mayor incidencia en jóvenes varones, la psicóloga y docente UNR Paula Sagué analiza la necesidad de “reconstruir el tejido social, alojar el malestar y fomentar espacios de escucha comunitaria para cuidar a quienes cuidan”, en diálogo con “El Día Está Después”.

En los últimos dos años, la ciudad de Rosario registró un preocupante incremento del 53% en las muertes por suicidio, una cifra que superó los registros formales de fallecimientos por siniestros viales y homicidios en contextos de violencia.
Frente a este escenario de dos dígitos que excede la media nacional, la psicóloga y docente de la Universidad Nacional de Rosario, Paula Sagué, señaló en “El Día Está Después” de RADIO UNR, que “el foco prioritario no debe ponerse en las estadísticas o en los efectos finales, sino en el sufrimiento psíquico extremo y en el agobio que atraviesa la población”.
Según explicó la profesional, se trata de un síntoma de época caracterizado por la fragilización de los lazos colectivos y una crisis vital de sentido.
La problemática afecta con especial severidad a la franja etaria de jóvenes varones de entre 20 y 35 años, quienes representan ocho de cada diez casos de suicidio.
Al respecto, Sagué advirtió sobre la necesidad de revisar los mandatos y estereotipos de la masculinidad, dado que entre los hombres prevalece una barrera para pedir ayuda, expresar emociones entre pares o dejarse cuidar. Ante la falta de canales simbólicos para tramitar el dolor mediante la palabra, el sufrimiento no encuentra contención, panorama que se complejiza aún más por el uso constante de pantallas y la fragmentación de los vínculos comunitarios.
“Nadie puede solo, ni en el bienestar ni en el malestar”
PREVENCIÓN. En relación con las herramientas de prevención, la especialista enfatizó que la respuesta no pasa únicamente por sumar más profesionales o especialistas, sino por reconstruir el tejido social y ‘cuidar a quienes cuidan’, otorgando reconocimiento a docentes y trabajadores de la salud.
Asimismo, destacó que desde la familia, las instituciones y los medios de comunicación se puede brindar una presencia continente que aloje la angustia del otro sin juzgar. En sus palabras, “propiciar el encuentro en el espacio público, reducir el aislamiento virtual y recordar que nadie puede resolver estas crisis de manera individual son pasos fundamentales para restaurar las redes que nos aferran a la vida”.