En “Notas de Papel”, El físico Carlos Silva relata la reconstrucción del histórico observatorio astronómico de la Biblioteca Vigil de Rosario, un espacio emblemático de barrio Tablada que fue saqueado por la última dictadura militar y que, tras años de abandono, hoy vuelve a abrir sus puertas para mirar el cosmos.

El Observatorio Astronómico de la Biblioteca Vigil, ubicado en la zona sur de Rosario, transita un emocionante proceso de recuperación iniciado en 2024. Este espacio emblemático, nacido a fines de la década de 1950 en un barrio Tablada que entonces carecía de cloacas pero desbordaba de curiosidad científica, sufrió la censura, el saqueo y el desmantelamiento absoluto bajo la intervención de la última dictadura militar en 1977.
Tras décadas de inactividad, un equipo coordinado por el licenciado en Física Carlos Silva asumió el desafío de devolverle la vida a este faro de la ciencia, que hoy vuelve a recibir a los vecinos los miércoles de septiembre para contemplar cúmulos estelares, la Luna y los anillos de Saturno como contó en “Notas de Papel” de RADIO UNR.
“Desarmamos esa lente y la metimos abajo del agua, por lo menos para recuperar el vidrio”.
Llegar al octavo piso de la biblioteca en 2024 significó encontrarse con un panorama desolador: la cúpula abierta, varandas dañadas por cascadas de agua de lluvia y cables cortados adrede.
Del imponente telescopio doble original de la prestigiosa firma alemana Carl Zeiss —cuyo peso total ascendía a los 800 kilogramos— solo quedaba uno de los tubos y no tenía su lente original, la cual fue hallada más tarde sepultada bajo una capa de cinco milímetros de tierra.
Gracias a la aplicación de conocimientos básicos de óptica, donaciones de particulares y al esfuerzo de estudiantes que debieron destrabar con caños de fundición mecanismos oxidados por veinte años, el equipo mecánico ha vuelto a funcionar, reponiendo de forma artesanal las piezas e instrumentos robados.
La reconstrucción no está exenta de reclamos históricos de memoria y justicia, ya que piezas fundamentales de la Vigil (como el tubo reflector de 300 milímetros y un filtro solar de Liot que era único en el país) se encuentran actualmente en el Observatorio Municipal de Rosario sin registros formales de su traslado en los años 80.
Mientras se gestiona la reparación de este patrimonio ante la justicia, el observatorio continúa su marcha con talleres de astronomía y proyectos para las infancias, manteniendo viva la mística de una institución cuyos fundadores llegaron a registrar fotográficamente para la NASA el sismo lunar provocado por el impacto del Apolo 13 en 1970. Hoy, cada observación nocturna es una victoria de la comunidad sobre el olvido.