Diego Mauro propuso releer el clásico de 1976 como un retrato de los Estados Unidos de los años 70, atravesado por la pobreza, la marginalidad, la crisis del Estado de bienestar y las transformaciones culturales que anticiparon el giro conservador de los años 80. La relación entre Rocky, Rambo y Sylvester Stallone, la dimensión religiosa del personaje y la filosofía de resistir frente al fracaso
A medio siglo de su estreno, Rocky continúa siendo mucho más que una película de boxeo. El clásico protagonizado por Sylvester Stallone puede ser leído también como un retrato de los Estados Unidos de los años 70, una década atravesada por la crisis económica, la pobreza, la marginalidad y profundas transformaciones políticas y culturales.
Esa será una de las claves de la charla “Welcome to Rocky Land: filosofía y política en la saga del boxeador de Philadelphia”, que tendrá como protagonistas a Diego Mauro y Pablo Suárez. La propuesta parte de una relectura de la primera película, estrenada en 1976, para volver sobre aquello que la convirtió en un fenómeno cultural que excedió ampliamente las intenciones originales de sus creadores.
Para Mauro, buena parte de la potencia de Rocky está precisamente en todo aquello que la película terminó mostrando más allá de lo que sus autores se propusieron contar. El boxeador de Philadelphia aparece así como un personaje atravesado por un contexto social determinado: un hombre marginal, con pocas oportunidades y que encuentra en la posibilidad de pelear por el título una forma de recuperar cierta dignidad.
La película permite entonces observar una sociedad estadounidense en transformación. La pobreza, la crisis del Estado de bienestar y las modificaciones culturales y políticas de los años 70 aparecen como parte del escenario en el que se construye la historia de Rocky Balboa y que, con el paso del tiempo, puede ser leído también como un anticipo del giro conservador que marcaría la década siguiente.
La conversación también recorrerá los vínculos entre Rocky, Rambo y la propia trayectoria de Stallone. Ambos personajes terminaron convirtiéndose en figuras centrales de la cultura popular estadounidense y permiten pensar distintas representaciones del individuo, el esfuerzo, la derrota y la recuperación en el cine de las décadas de 1970 y 1980.
Otro de los aspectos que forman parte de la charla son las particulares condiciones en las que se realizó la película. Algunas escenas improvisadas, las dificultades de producción y las limitaciones con las que se encontró el equipo terminaron formando parte de la identidad de una obra que, con el tiempo, se transformó en un clásico.
Pero la relectura propuesta por Mauro también se detiene en una dimensión menos evidente: la religiosa y autobiográfica. Rocky no es solamente un boxeador que busca ganar una pelea. Su recorrido está atravesado por una idea de perseverancia que terminó convirtiéndose en uno de los elementos centrales de la saga: caer, resistir y volver a levantarse.
En ese sentido, para Mauro, Rocky terminó construyendo entre sus seguidores una suerte de “religión secular”, sostenida en la perseverancia frente al fracaso, el dolor y la adversidad. La película trascendió así el relato deportivo para convertirse en una historia sobre la posibilidad de seguir adelante incluso cuando las probabilidades están en contra.
A 50 años de su estreno, volver a Rocky implica entonces mirar nuevamente una película conocida para descubrir otras capas de significado. No solamente qué cuenta sobre aquel Estados Unidos de los años 70, sino también qué dice hoy sobre la manera en que una sociedad construye sus ideas sobre el éxito, el fracaso, el esfuerzo y la posibilidad de volver a empezar.
La charla “Welcome to Rocky Land: filosofía y política en la saga del boxeador de Philadelphia” se realizará este viernes a las 20 en Casa Marechal, Salta 1356. La entrada es libre y gratuita.