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Mucho más que un mito: por qué la historia reproductiva femenina define su salud

La doctora Albertina Ghelfi, médica internista especializada en riesgo cardiovascular, desarma las falsas creencias sobre los síntomas cardíacos en las mujeres, advierte sobre el impacto silencioso de la preeclampsia y explica por qué es fundamental realizar diagnósticos tempranos a través de la tecnología médica en diálogo con “Radioactividad”.

A pesar de la extendida creencia de que el cáncer ginecológico o de mama representa la mayor amenaza mortal para el público femenino, la enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en las mujeres en Argentina, Latinoamérica y el resto del mundo, manifestándose a través de accidentes cerebrovasculares, infartos o insuficiencia cardíaca, como contó Albertina Ghelfi en diálogo con “Radioactividad” de Radio UNR.

La complejidad de esta problemática reside en que el daño suele progresar de forma inadvertida durante años en el sistema de salud antes de que aparezca un evento clínico evidente.

Además, las mujeres históricamente se enfrentan a un fuerte sesgo de percepción derivado de la cultura popular, la cual suele asociar el infarto únicamente con la sintomatología típica del hombre, una lógica que el cuerpo femenino no siempre comparte.

A DIFERENCIA DE LOS VARONES, “las mujeres presentan factores de riesgo únicos íntimamente vinculados a su historia reproductiva, que van desde la edad de su primera menstruación y la llegada de una menopausia precoz, hasta las complicaciones sufridas durante el embarazo”, señaló Albertina Ghelfi.

Trastornos gestacionales como la preeclampsia, la hipertensión en el embarazo o la diabetes gestacional actúan como una verdadera “prueba de estrés” que evidencia anomalías en la adaptación del sistema cardiovascular y placentario.

Lejos de ser problemas pasajeros que se resuelven tras el parto, estas complicaciones dejan una huella latente que incrementa notablemente la probabilidad de desarrollar hipertensión o cardiopatías a largo plazo.

DIAGNÓSTICO PRECOZ. Dado que la mayor parte de este daño cardiovascular inicial se desarrolla de forma subclínica y totalmente asintomática, la consulta médica y el diagnóstico precoz resultan indispensables.

EN LA ACTUALIDAD, “el desarrollo tecnológico de la medicina permite evaluar mediante la mecánica vascular si las arterias de una paciente conservan su elasticidad o si ya manifiestan rigidez antes de que surjan dolencias”, indicó.

Por este motivo, los especialistas sugieren incorporar una evaluación de este tipo dentro de los chequeos clínicos anuales a partir de los 14 o 15 años, volviéndose una exigencia prioritaria al planificar un embarazo con factores de riesgo o al comenzar cualquier actividad física.