A días de una nueva edición de Crack Bang Boom, el cosplayer rosarino repasó una historia de décadas detrás de los personajes. Desde el Superman que le hizo su abuela cuando tenía cinco años hasta Batman, Giosa contó cómo una afición que alguna vez fue motivo de burlas se transformó en una comunidad cultural
A días de la 15ª edición de Crack Bang Boom, Rosario vuelve a convertirse en punto de encuentro para miles de fanáticos de la historieta y la cultura pop. Entre ellos estará Pato Giosa, cosplayer de la ciudad que lleva décadas construyendo personajes y que encontró en el cosplay una forma de expresión que pasó de ser una afición casi escondida a convertirse en una verdadera comunidad cultural.
La historia comenzó cuando tenía apenas cinco años, con un traje de Superman que le hizo su abuela. Años después, durante la década del 90, llegó el primer Batman construido por él mismo. Desde entonces, la fabricación artesanal de trajes, la interpretación de personajes y el vínculo con otros fanáticos fueron convirtiendo aquella pasión infantil en una parte central de su identidad.
“El cosplay no es simplemente disfrazarse”, explicó Giosa. Construir un personaje implica elaborar el traje, trabajar los materiales, estudiar sus características y, sobre todo, interpretarlo. En ese recorrido, internet tuvo un papel fundamental: los moldes, tutoriales y nuevos materiales como la goma EVA hicieron que una actividad que antes podía resultar extremadamente compleja fuera mucho más accesible.
También cambió la forma en que la sociedad mira a quienes practican cosplay. Lo que durante años podía generar burlas o prejuicios hoy encuentra espacios de reconocimiento y pertenencia. La Crack Bang Boom funciona en ese sentido como un punto de encuentro donde chicos, jóvenes y adultos pueden mostrar sus trabajos, compartir técnicas y encontrarse con personas que tienen la misma pasión.
Batman ocupa un lugar especial en la historia de Giosa. La charla recorrió las diferentes versiones del personaje que marcaron generaciones: desde el Batman oscuro de Tim Burton hasta la particular interpretación de Alfredo Casero, además de otras figuras como Superman y el Zorro.
Giosa también se detuvo en la particularidad de Batman como personaje. A diferencia de otros superhéroes, no necesita poderes para convertirse en una figura extraordinaria: la máscara, el traje y la construcción de una identidad permiten que quien los utiliza deje momentáneamente de ser quien es para asumir otro rol.
En ese recorrido apareció incluso el proyecto que buscó recuperar al Batman de Casero dentro del universo de The Flash, una muestra de cómo distintas versiones argentinas de personajes internacionales también forman parte del imaginario de quienes crecieron con ellos.