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Germán Tessmer: “Rosario mantiene un nivel de formalidad laboral superior al promedio nacional”

El director del Observatorio Económico Social de la UNR analizó los datos de formalidad laboral del Gran Rosario y advirtió sobre los cambios en la composición del empleo. Aunque el 59,1% de los trabajadores se encuentra en condiciones de formalidad, Tessmer señaló el fuerte crecimiento del cuentapropismo y planteó interrogantes sobre la calidad de los puestos de trabajo

El 59,1% de los trabajadores del Gran Rosario se encuentra en condiciones de formalidad, un porcentaje que se ubica por encima del promedio nacional. El dato surge del informe “Formalidad Laboral Argentina, una historia alternativa creíble”, elaborado por el Observatorio Económico Social de la Universidad Nacional de Rosario, cuyo director, Germán Tessmer, analizó los principales resultados en diálogo con El Día Está Después.

“Rosario se encuentra, en general, durante toda la evolución de la última década, en términos de formalidad, por arriba del promedio argentino”, explicó Tessmer. Según señaló, una de las razones está vinculada con la estructura productiva de la región: “Los sectores productivos que están presentes en la región soportan más, por el momento, embates en términos de formalidad e informalidad laboral”.

El economista destacó que el escenario laboral rosarino presenta diferencias importantes según las actividades. Mientras sectores como la industria muestran una mayor capacidad para sostener el empleo formal, construcción y servicios del hogar aparecen entre los más afectados. Sin embargo, Tessmer advirtió que el dato positivo debe analizarse dentro de una transformación más amplia del mercado de trabajo.

“Actualmente se describe a la economía argentina como una dual”, explicó. Según su análisis, mientras los sectores altamente productivos y vinculados a la exportación, como el agro, la minería y la energía, muestran un mejor desempeño, otros sectores más dependientes del mercado interno comienzan a enfrentar mayores dificultades. “Rosario, por el momento, soporta”, sostuvo, aunque inmediatamente planteó el interrogante sobre cuánto tiempo podrá mantenerse esa situación.

Uno de los fenómenos que el especialista considera centrales es el crecimiento del cuentapropismo. Tessmer señaló que Rosario registró “un crecimiento mucho más abrupto de cuentapropismo con respecto al país”, aunque aclaró que una parte de esos trabajadores se encuentra formalizada. La distinción resulta relevante porque, históricamente, el aumento del trabajo por cuenta propia estuvo asociado a una mayor informalidad.

“Si querés ver la foto entera de todo el país, se cumple lo que históricamente se decía: más cuentapropismo, más informalización”, explicó. Y agregó que cuando existe un pasaje del empleo asalariado al cuentapropismo, “en el promedio país lo que vas a tener es una caída de la calidad de ese trabajo”, entendida en términos del menor acceso a determinados derechos laborales.

En ese sentido, Tessmer cuestionó las lecturas que toman únicamente los indicadores favorables del mercado laboral. “Todo el mundo hace cherry picking: selecciona los datos que le convienen y va barriendo bajo la alfombra los que no le convienen”, afirmó. Para el especialista, una suba de la tasa de empleo no alcanza por sí sola para determinar una mejora de las condiciones laborales: también es necesario observar “las diferencias en cuanto a la composición de calidad”.

El informe muestra así una situación ambivalente para Rosario. La ciudad conserva niveles de formalidad superiores al promedio nacional y una estructura productiva que, hasta el momento, permite amortiguar parte del deterioro. Pero, al mismo tiempo, el crecimiento del cuentapropismo y la evolución de los sectores vinculados al mercado interno abren interrogantes sobre la calidad y la sostenibilidad del empleo.

El dato, concluyó Tessmer, resulta alentador si se observa de manera aislada, pero adquiere otra dimensión cuando se analiza la composición del mercado laboral y su evolución. La pregunta ya no es solamente cuántas personas tienen trabajo, sino qué tipo de trabajo están consiguiendo y qué derechos y condiciones laborales acompañan ese empleo.