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El impacto del Niño en el humedal del Delta del Paraná

Tras años de sequías extremas que afectaron la biodiversidad y la pesca, expertos señalan que el fenómeno de El Niño trae el agua necesaria para reactivar los ciclos reproductivos de las especies autóctonas en la Cuenca del Plata. En su Columna de Ambiente, Jorgelina Hiba dialogó con el biólogo Claudio Baigún.

El fenómeno de El Niño, un evento climático global vinculado al calentamiento del océano Pacífico, tiene consecuencias directas en nuestra región mediante el aumento de las precipitaciones y el caudal de los ríos.

Luego de una bajante histórica entre 2019 y 2022 que diezmó las poblaciones de peces, la actual crecida del río Paraná se presenta como un proceso natural necesario. Aunque estas inundaciones pueden generar complicaciones logísticas y emergencias hídricas para las poblaciones costeras, los especialistas invitan a mirar el fenómeno con “gafas ambientales” para entender que estos ciclos de exceso hídrico son fundamentales para la salud del sistema de humedales, como dijo el Doctor en Ciencias Biológicas, Claudio Baigun en diálogo con Jorgelina Hiba en su columna ambiental de “El Día Está Después” de Radio UNR.

DESDE UNA PERSPECTIVA ECOLÓGICA, la llegada del agua permite que especies emblemáticas como el sábalo, el dorado y el surubí completen su ciclo reproductivo de manera exitosa.

El biólogo Claudio Baigún explica que las larvas de estos peces necesitan que el “pulso de inundación” las transporte hacia las lagunas interiores, donde encuentran el alimento necesario para sobrevivir, algo que no ocurre durante los periodos de sequía.

De este modo, el agua actúa como un conector que permite la dispersión de los huevos y garantiza la supervivencia de los juveniles, revirtiendo el impacto negativo de los años anteriores en los que la falta de caudal interrumpió estos procesos vitales. Sin embargo, este renacer biológico contrasta con la fragilidad socioeconómica del sector pesquero, el eslabón más desatendido de la cadena.

Mientras el ecosistema intenta recuperarse, los pescadores artesanales continúan trabajando en condiciones de pobreza, enfrentándose a un mercado que prioriza la exportación de productos como la harina de pescado a precio dólar.

La actual presencia de camalotes en el río es el anuncio de un agua que llega para sanar el sistema natural, pero que también pone en evidencia la necesidad de una gestión estatal que proteja tanto el recurso ictícola como a quienes dependen de él para su subsistencia.