El abogado y especialista en ciberseguridad analizó en Falso Vivo el crecimiento de los ciberdelitos y la sofisticación de las estafas digitales. Phishing, robo de cuentas, fraudes por WhatsApp y clonación de voces mediante inteligencia artificial forman parte de un escenario en el que nuestros datos personales tienen cada vez mayor valor.
Las estafas digitales se volvieron cada vez más frecuentes y sofisticadas, al punto de que reconocer un engaño ya no siempre resulta sencillo. En diálogo con Radio Universidad, el abogado y especialista en ciberseguridad Leonardo Gianzone analizó las principales modalidades de ciberdelito en Argentina y explicó cuáles son las herramientas que tienen los usuarios para protegerse.
Entre las maniobras más habituales aparecen las falsas comunicaciones bancarias, el phishing, el robo de cuentas y los fraudes a través de WhatsApp. Los delincuentes buscan obtener datos personales, claves o información bancaria mediante mensajes y enlaces que imitan comunicaciones legítimas y aprovechan la confianza de los usuarios.
Gianzone advirtió además que la inteligencia artificial está incorporando nuevas posibilidades al ciberdelito. La clonación de voces y la generación de identidades o contenidos falsos permiten construir engaños mucho más convincentes y dificultan distinguir una comunicación auténtica de una maniobra fraudulenta.
Frente a este escenario, el especialista planteó que la prevención comienza con una conducta sencilla pero fundamental: desconfiar antes de actuar. No entregar información personal mediante mensajes, evitar ingresar a enlaces sospechosos y verificar por canales oficiales cualquier pedido relacionado con cuentas bancarias o datos sensibles son algunas de las precauciones básicas.
La dimensión del problema también está relacionada con la dependencia creciente del teléfono celular. Bancos, trámites, comunicaciones, compras y múltiples actividades cotidianas están concentradas en un mismo dispositivo. Gianzone señaló que esa centralización convierte al celular y a los datos asociados en objetivos de enorme valor para quienes buscan cometer fraudes.
Durante la conversación también analizó el impacto que tendrá la inteligencia artificial sobre la ciberseguridad y el mundo del trabajo. La misma tecnología que puede utilizarse para perfeccionar mecanismos de protección también puede ser aprovechada para desarrollar nuevas modalidades de ataque, lo que plantea un desafío permanente para usuarios, empresas y organismos públicos.
En ese contexto, Gianzone destacó la necesidad de fortalecer las políticas de seguridad digital y el rol del Estado en la protección de las bases de datos públicas. La expansión del ciberdelito obliga a pensar la seguridad no solamente como una responsabilidad individual, sino también como una cuestión vinculada con la protección de la información y de la infraestructura digital.
La conclusión del especialista es concreta: a medida que las herramientas tecnológicas se vuelven más sofisticadas, también deben aumentar los mecanismos de prevención. En un entorno donde una llamada, un mensaje o incluso una voz pueden ser falsificados, detenerse y verificar antes de entregar información puede ser la diferencia entre una comunicación legítima y una estafa.