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La sociedad evitó una segunda pandemia de fuego

La eliminación del capítulo que modificaba la Ley de Manejo del Fuego representa un triunfo crucial de la participación social frente a un intento de regresión ambiental que ponía en riesgo nuestros humedales, bosques y la salud de toda la población. Por Matías De Bueno (Secretario de Política Ambiental UNR).

“Un respiro para nuestros ecosistemas y la soberanía nacional”

Lo ocurrido recientemente en el debate legislativo nos deja una enseñanza fundamental: la lucha social y la participación ciudadana son herramientas determinantes para evitar que prosperen proyectos que atentan contra los intereses de nuestro país, el ambiente y la población.

La decisión de retirar el artículo que pretendía modificar la Ley de Manejo del Fuego del proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada no es un hecho menor; es un acto de defensa de nuestro patrimonio natural y cultural.

El objetivo inicial de estas reformas era debilitar las restricciones existentes sobre territorios estratégicos, como los humedales, áreas naturales protegidas y bosques. Quitar estas protecciones habría sido equivalente a dar “vía libre” al uso del fuego como herramienta indiscriminada para el cambio de uso del suelo.

Debemos recordar que las cláusulas incorporadas en 2020, que prohíben modificar el destino de las tierras incendiadas, han demostrado ser eficaces para disminuir paulatinamente la intensidad de los incendios, especialmente en el Delta del Paraná.

Una regresión en esta materia no solo habría significado una pérdida irreparable de biodiversidad y servicios ambientales, sino que nos habría expuesto nuevamente a una “pandemia de fuego”.

Las consecuencias de los incendios no se limitan al ecosistema; afectan directamente la salud pública, provocando enfermedades cardiorrespiratorias y alérgicas debido a las partículas de humo que terminan en nuestro torrente sanguíneo.

Si bien celebramos que no se haya logrado el respaldo político para la extranjerización de tierras y la flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego, debemos permanecer alertas. El gobierno ha demostrado que no acepta fácilmente estas derrotas legislativas y es probable que intente reintroducir estos temas mediante otras herramientas legales.

Aunque persisten preocupaciones por otros puntos aprobados (como los desalojos exprés y las mayores dificultades para declarar propiedades de utilidad pública), el freno a la modificación de la ley ambiental es un testimonio del poder de una ciudadanía movilizada.

Defender los bienes colectivos y comunes es una tarea permanente; hoy hemos logrado un paso importante para evitar que el fuego vuelva a destruir nuestra naturaleza y nuestro futuro.

Matías De Bueno (Secretario de Política Ambiental UNR).