En una charla íntima en “Notas de Papel”, el músico santiagueño repasa la creación de su nuevo trabajo de 14 canciones, su rechazo a las fórmulas de consumo rápido y la influencia fundamental de referentes como León Gieco en su búsqueda de independencia.
Raly Barrionuevo se encuentra en plena gira de presentación de su nuevo trabajo, “El camino de Solgo”, una obra que desafía las lógicas actuales de la industria con 14 canciones gestadas en la intimidad de su estudio casero.
A pesar de las advertencias de colegas sobre la extensión del material en una era dominada por lo efímero, el músico reafirma su compromiso con el concepto de álbum, asegurando que no le interesa, ni sabría cómo hacer, música de “consumo fácil o rápido” en diálogo con “Notas de Papel” de Radio UNR.
REGRESO A LA BANDA. Este proyecto marca, además, su regreso al formato de banda tras casi cuatro años de presentaciones solistas, un proceso de reaprendizaje que lo lleva a recorrer escenarios de todo el país, con una escala próxima en la ciudad de Rosario.
La esencia de este disco reside en la búsqueda de una independencia absoluta, un norte que el artista fijó hace años tras su paso por el festival de Viña del Mar, cuando decidió alejarse de las presiones de la gran industria para proteger su arte.
en este camino, destaca la influencia de León Gieco, a quien define como una figura paternal que lo alentó a cuidar sus composiciones y a mantenerse atento al contexto en el que vive.
“VERDAD ARTÍSTICA”. Esta búsqueda de la “verdad artística” se refleja también en la colaboración con la escritora María Teresa Andrueto, quien aportó la historia del pintor Solgo, un relato que musicaliza el disco y con el cual Barrionuevo se siente profundamente identificado por su ética de trabajo.
Lejos de la ansiedad por los resultados inmediatos o las métricas de las redes sociales, Barrionuevo propone una música que precisa su propio tiempo para ser escuchada y comprendida. Sus letras siguen nutriéndose de las historias de su comunidad y de personajes entrañables, como se evidencia en la chacarera dedicada al basquetbolista Gabriel “Tortu” Deck, celebrando a aquel joven que mantiene intactas sus raíces populares a pesar de su éxito en el Real Madrid. Con la convicción de que sus canciones están hechas “para siempre”, Raly lanza su obra al mundo esperando que, a su debido tiempo, cada mensaje logre conectar con la fibra sensible de su público.